Mediocielo
Poeta fiel al portal
Prólogo:
Iracundo animal humano,
tú, que te envenenas cuando callas
..no me lamas las heridas
que brotan de tus palabras
pues tu sangre fría nunca engaña,
y esa lengua viperina me enseña,
a no tocarte la cola mientras cantas.
Nieva en las montañas de la serpiente.
Los álamos se alzan sin raíces como hojas afiladas,
entre espasmos violentos de húmedas jornadas de caza.
Esqueletos de animales sobreviven de sus vómitos,
ensuciando con saliva valorados excrementos de rata.
Brotan los delirios de grandeza al rugido del laurel
por un dorado colmillo de sangrante impositivo.
Saben a óxido los cuernos de una cabra montés
por los regios engranajes de locura superviviente.
Defendiendo el oasis de polillas, las gallinas trepadoras,
que emplean sus espolones como limas, y sus sabuesos
lamedores, pisando colas cuan cachorros sumisos
a caballo de un mafioso camello escurridizo.
En los arbustos, unos visones se metamorfosean
troncando su piel por harapientos culos de araña.
Mientras, del castillo de tripas atrapan moscas las cotorras,
atraídas por los buitres con su séquito de urracas.
Tribus de mariposas revolotean sus carnavalescas alas
maquilladas, con polvos de un hippie mono de feria
subastador de unas cartas a una pareja de ardilla,
que se cobraban los pastos del asno de la manada.
Una orca haciendo ritmos con su ballenato aliento,
entre víboras albinas con veneno en sus entrañas.
Perezosos y tortugas intentando plantar cimientos
en pocilgas que el gorrino entregaba al cordero
Vengativos cuervos picoteando besos a una rana
con la sonrisa diabólica de un gato de pelo negro.
Placeres de púrpura esencia los de una oveja y un lobo,
impregnados de un balido agonizante de vehemencia.
Infestos gusanos magnates y sus amigos los zorros
sacando oro podrido de hoyos con cobayas de probeta.
Elefante y su memoria dirigiendo a las hormigas
hacia un número de guerra con bosta de inteligencia.
Segundos después, agujas rojas hieren de muerte al cuco,
y dejan sin voz a un gallo, que hizo estallar su amanecer.
Vuela una paloma flatulenta con sal en su plumaje,
adornando su austeridad con holas de desinterés
¡Aún es pronto para aprender!- grita, y se va.
Un mensaje alentador toca la corteza de un sauce:
Para sentir el calor hay que aguardar al estío
y se echa a dormir.
Entrado julio el sol arrecia en el horizonte
y el bosque se viste de un verde fantasía.
Todo es calor, menos en la piel del reptil.
Iracundo animal humano,
tú, que te envenenas cuando callas
..no me lamas las heridas
que brotan de tus palabras
pues tu sangre fría nunca engaña,
y esa lengua viperina me enseña,
a no tocarte la cola mientras cantas.
Nieva en las montañas de la serpiente.
Los álamos se alzan sin raíces como hojas afiladas,
entre espasmos violentos de húmedas jornadas de caza.
Esqueletos de animales sobreviven de sus vómitos,
ensuciando con saliva valorados excrementos de rata.
Brotan los delirios de grandeza al rugido del laurel
por un dorado colmillo de sangrante impositivo.
Saben a óxido los cuernos de una cabra montés
por los regios engranajes de locura superviviente.
Defendiendo el oasis de polillas, las gallinas trepadoras,
que emplean sus espolones como limas, y sus sabuesos
lamedores, pisando colas cuan cachorros sumisos
a caballo de un mafioso camello escurridizo.
En los arbustos, unos visones se metamorfosean
troncando su piel por harapientos culos de araña.
Mientras, del castillo de tripas atrapan moscas las cotorras,
atraídas por los buitres con su séquito de urracas.
Tribus de mariposas revolotean sus carnavalescas alas
maquilladas, con polvos de un hippie mono de feria
subastador de unas cartas a una pareja de ardilla,
que se cobraban los pastos del asno de la manada.
Una orca haciendo ritmos con su ballenato aliento,
entre víboras albinas con veneno en sus entrañas.
Perezosos y tortugas intentando plantar cimientos
en pocilgas que el gorrino entregaba al cordero
Vengativos cuervos picoteando besos a una rana
con la sonrisa diabólica de un gato de pelo negro.
Placeres de púrpura esencia los de una oveja y un lobo,
impregnados de un balido agonizante de vehemencia.
Infestos gusanos magnates y sus amigos los zorros
sacando oro podrido de hoyos con cobayas de probeta.
Elefante y su memoria dirigiendo a las hormigas
hacia un número de guerra con bosta de inteligencia.
Segundos después, agujas rojas hieren de muerte al cuco,
y dejan sin voz a un gallo, que hizo estallar su amanecer.
Vuela una paloma flatulenta con sal en su plumaje,
adornando su austeridad con holas de desinterés
¡Aún es pronto para aprender!- grita, y se va.
Un mensaje alentador toca la corteza de un sauce:
Para sentir el calor hay que aguardar al estío
y se echa a dormir.
Entrado julio el sol arrecia en el horizonte
y el bosque se viste de un verde fantasía.
Todo es calor, menos en la piel del reptil.