Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Sangre derramada, ojos vacíos,
silencio que en la sombra se esconde
para no ser oído...
Corazón que se deja llevar
por los encantos del miedo -
y curioso, se atreve a entrar
aquel mundo de fantasmas
donde habita la negrura de los días
y de las almas en pena;
de ángeles caídos pero guapos,
con los ojos del demonio;
con la cara de misterio encerrado
en el cajón de los siglos pasados...
Una vez en la vida había amado -
pero todo algún día muere...
Ahora quiere estar sola y saborear su propia condena
en paz de imaginarse con alguien, pero igual - lejos,
sin que algún ladrón se robe de nuevo su mente
y sin que la deje por siempre atada
a sus pies, diciendo que no es nada;
que cuando se ama, se deja de existir en sí mismo
para vivir una vida ajena...
Eso no es de su estilo; eso no le llena -
ella camina a solas a través de la existencia,
descubriendo secretos y estableciendo nuevos -
y no quiere que la molesten, aunque de vez en cuando
no le haría daño un abrazo de uno de esos fantasmas
los que vienen a visitarla en la soledad de su encierro;
evitando un segundo entierro en la vida,
ella también siente, también necesita -
pero aquí no hay nadie, tan sólo el viento
el que canta en la oscuridad de la noche...
[30/08/2013]
Sangre derramada, ojos vacíos,
silencio que en la sombra se esconde
para no ser oído...
Corazón que se deja llevar
por los encantos del miedo -
y curioso, se atreve a entrar
aquel mundo de fantasmas
donde habita la negrura de los días
y de las almas en pena;
de ángeles caídos pero guapos,
con los ojos del demonio;
con la cara de misterio encerrado
en el cajón de los siglos pasados...
Una vez en la vida había amado -
pero todo algún día muere...
Ahora quiere estar sola y saborear su propia condena
en paz de imaginarse con alguien, pero igual - lejos,
sin que algún ladrón se robe de nuevo su mente
y sin que la deje por siempre atada
a sus pies, diciendo que no es nada;
que cuando se ama, se deja de existir en sí mismo
para vivir una vida ajena...
Eso no es de su estilo; eso no le llena -
ella camina a solas a través de la existencia,
descubriendo secretos y estableciendo nuevos -
y no quiere que la molesten, aunque de vez en cuando
no le haría daño un abrazo de uno de esos fantasmas
los que vienen a visitarla en la soledad de su encierro;
evitando un segundo entierro en la vida,
ella también siente, también necesita -
pero aquí no hay nadie, tan sólo el viento
el que canta en la oscuridad de la noche...
[30/08/2013]
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