Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
[video=youtube;wzfZG_WpwFs]http://www.youtube.com/watch?v=wzfZG_WpwFs[/video]
Para no rezar a un amor que no existe
se me habían caído los dedos
y al tocar el suelo cada uno se hizo una piedra.
Tú golpeabas con ellas los ojos de mi ángel de la guarda.
Si ya no me quieres, recojo tus caricias, me decías
y las devuelvo al paraíso.
No tenía voz para gritarte que no siguieras,
un canguro corría por los desiertos de mi lengua suicida
esperando nacer a la primera palabra.
Los otros ángeles que no eran míos
buscaban espinas para pegar a mis manos , alambres
buscaban para nunca volver a escribir
y atar a mi alma
de un cuerpo que no conozco.
Entonces subí los peldaños de lágrimas,
me agarré de sus alas
y le dije
Tú vuela, que yo te enseño que pedazo de cielo me corresponde.
[video=youtube;wzfZG_WpwFs]http://www.youtube.com/watch?v=wzfZG_WpwFs[/video]
Para no rezar a un amor que no existe
se me habían caído los dedos
y al tocar el suelo cada uno se hizo una piedra.
Tú golpeabas con ellas los ojos de mi ángel de la guarda.
Si ya no me quieres, recojo tus caricias, me decías
y las devuelvo al paraíso.
No tenía voz para gritarte que no siguieras,
un canguro corría por los desiertos de mi lengua suicida
esperando nacer a la primera palabra.
Los otros ángeles que no eran míos
buscaban espinas para pegar a mis manos , alambres
buscaban para nunca volver a escribir
y atar a mi alma
de un cuerpo que no conozco.
Entonces subí los peldaños de lágrimas,
me agarré de sus alas
y le dije
Tú vuela, que yo te enseño que pedazo de cielo me corresponde.
[video=youtube;wzfZG_WpwFs]http://www.youtube.com/watch?v=wzfZG_WpwFs[/video]
Para no rezar a un amor que no existe
se me habían caído los dedos
y al tocar el suelo cada uno se hizo una piedra.
Tú golpeabas con ellas los ojos de mi ángel de la guarda.
Si ya no me quieres, recojo tus caricias, me decías
y las devuelvo al paraíso.
No tenía voz para gritarte que no siguieras,
un canguro corría por los desiertos de mi lengua suicida
esperando nacer a la primera palabra.
Los otros ángeles que no eran míos
buscaban espinas para pegar a mis manos , alambres
buscaban para nunca volver a escribir
y atar a mi alma
de un cuerpo que no conozco.
Entonces subí los peldaños de lágrimas,
me agarré de sus alas
y le dije
Tú vuela, que yo te enseño que pedazo de cielo me corresponde.