Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Caminando por una espiral,
veo de lejos la niña dorada.
Sus ojos son perlas de miel,
soles blancos en la alborada,
dos enigmas por comprender
que llaman desde la distancia.
Juega con su vestido blanco
callada, remota, y serena,
y vuelca un misterio de luz
en sueños de trigo y arena.
Brilla la hija del sol.
La madre de las estrellas.
Brilla, en silencio, y me llama,
con sus manos limpias de penas.
Ana se a ido a jugar.
veo de lejos la niña dorada.
Sus ojos son perlas de miel,
soles blancos en la alborada,
dos enigmas por comprender
que llaman desde la distancia.
Juega con su vestido blanco
callada, remota, y serena,
y vuelca un misterio de luz
en sueños de trigo y arena.
Brilla la hija del sol.
La madre de las estrellas.
Brilla, en silencio, y me llama,
con sus manos limpias de penas.
Ana se a ido a jugar.