IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Si no hay sentimientos que preponderar,
no prosperará el arte,
si no hay amor que se nutra del amor,
no habrá dolor que termine,
ni ardor que se seque con calma,
ni cenizas que se mojen con el habla,
si no hay mundo que germine,
no habrán estrellas
que a su cielo aún con su ocaso iluminen,
si la luminiscencia fuera carencia,
la esencia de la luz sería mentira,
y la verdad se sabe al probarla,
sabemos que la calma alumbra,
y que nuestra sombra acompaña a su luz,
sabemos que el color del amanecer
es el tinte de cada nacimiento,
que cada cimiento de esperanza
ansía con fuerzas alcanzar su cielo,
sabemos que los sueños están aquí,
fuera de mentiras y estelas que se apagan,
que cada horizonte es uno,
y juntos somos espacio,
que cada cima fue abismo,
que cada infierno vivió arriba,
en la mente y su dolor,
de un ángel desahuciado,
que el amor y su carencia,
lo hizo descender,
que la locura del genio vuelven
a hombres, dioses,
y a dioses, diablos,
y aún así,
a pesar de su huida, hay vida,
a pesar de la muerte,
hay días para ella,
y noches para nosotros,
como humanas esquirlas,
para besar con el habla,
aún besando en silencio,
alba de eternidad,
amor,
para el alma enmudecida.
no prosperará el arte,
si no hay amor que se nutra del amor,
no habrá dolor que termine,
ni ardor que se seque con calma,
ni cenizas que se mojen con el habla,
si no hay mundo que germine,
no habrán estrellas
que a su cielo aún con su ocaso iluminen,
si la luminiscencia fuera carencia,
la esencia de la luz sería mentira,
y la verdad se sabe al probarla,
sabemos que la calma alumbra,
y que nuestra sombra acompaña a su luz,
sabemos que el color del amanecer
es el tinte de cada nacimiento,
que cada cimiento de esperanza
ansía con fuerzas alcanzar su cielo,
sabemos que los sueños están aquí,
fuera de mentiras y estelas que se apagan,
que cada horizonte es uno,
y juntos somos espacio,
que cada cima fue abismo,
que cada infierno vivió arriba,
en la mente y su dolor,
de un ángel desahuciado,
que el amor y su carencia,
lo hizo descender,
que la locura del genio vuelven
a hombres, dioses,
y a dioses, diablos,
y aún así,
a pesar de su huida, hay vida,
a pesar de la muerte,
hay días para ella,
y noches para nosotros,
como humanas esquirlas,
para besar con el habla,
aún besando en silencio,
alba de eternidad,
amor,
para el alma enmudecida.