Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En los temblores delicuescentes del silencio
se magnetiza un salto incongruente
derrotando el apremio de la coyuntura
donde los versos son pequeños tragos
soportados de manera insoportable,
pues toda la sumisión ocurrió sin magos,
¿Qué duda cabe?
Pero el tren fantasmal persiste,
espera el anuncio, la fuerza impelente.
La lobreguez de la estación despojará
tu esencia llenándola de fríos discontinuos
y de vaivenes de súbitos alertas,
de llegadas y salidas angustiosas,
de inútiles suspiros y de la noche singular
que manifestó el ramalazo del último beso,
y luego y después, y ya olvidado el inútil
liar de las horas, el devaneo de notas dispersas
de la sinfonía, apenados temblores del silencio
de ese amor negado que es amor callado...
se magnetiza un salto incongruente
derrotando el apremio de la coyuntura
donde los versos son pequeños tragos
soportados de manera insoportable,
pues toda la sumisión ocurrió sin magos,
¿Qué duda cabe?
Pero el tren fantasmal persiste,
espera el anuncio, la fuerza impelente.
La lobreguez de la estación despojará
tu esencia llenándola de fríos discontinuos
y de vaivenes de súbitos alertas,
de llegadas y salidas angustiosas,
de inútiles suspiros y de la noche singular
que manifestó el ramalazo del último beso,
y luego y después, y ya olvidado el inútil
liar de las horas, el devaneo de notas dispersas
de la sinfonía, apenados temblores del silencio
de ese amor negado que es amor callado...