<<HIPOLITO>>
Poeta asiduo al portal
El amor no empieza cuando decides,
empieza cuando ya no sabes por qué,
como cuando las raíces encuentran agua,
como cuando la luz se topa con la oscuridad,
porque es pura alquimia viva:
a veces frágil y quebradiza,
otras tantas dura e incorruptible;
a veces tan intenso
que le llaman obsceno,
otras tan envidiado
que es objeto de deseo.
No lo eliges,
él te encuentra
como perro a su presa,
oh como pajarillo al alimento
en el pico de su madre,
Asi respira este amor de otoño
siendo este tu ombligo
y mis labios en él,
oh como tus pecas,
oh como el color de tus ojos,
que son hambre y pan
al mismo tiempo.
Mi amor de otoño,
que ya viste de invierno,
no espera a febrero
para darte esta declaración de amor.
Porque no todas las flores
necesitan de la primavera,
ni hace falta un día de sol
para que sea verano.
Así,
en lo ilógico que suena perverso,
en lo insulso que sabe dulce,
en la tinta que se refugia bajo la piel
pero no deja su huella.
Y aun así,
arde al entrar en ella.
Y aun así,
lo deseamos como fieras
y nos es esquivo
como aliento en las manos.
El amor hace que la muerte no exista,
porque es el único bien
que nos llevaremos de este mundo
al morir.
Y por eso, al amor,
podemos decirle inmortal,
como quien le presta un nombre
para inventariarlo en el equipaje
para no compartir el tuyo con los demás
Porque mi amor que ya es de Otoño
lo tienes frente a ti
leyendolo sin tropiezos
y sin levantar la voz para no naufragar.
empieza cuando ya no sabes por qué,
como cuando las raíces encuentran agua,
como cuando la luz se topa con la oscuridad,
porque es pura alquimia viva:
a veces frágil y quebradiza,
otras tantas dura e incorruptible;
a veces tan intenso
que le llaman obsceno,
otras tan envidiado
que es objeto de deseo.
No lo eliges,
él te encuentra
como perro a su presa,
oh como pajarillo al alimento
en el pico de su madre,
Asi respira este amor de otoño
siendo este tu ombligo
y mis labios en él,
oh como tus pecas,
oh como el color de tus ojos,
que son hambre y pan
al mismo tiempo.
Mi amor de otoño,
que ya viste de invierno,
no espera a febrero
para darte esta declaración de amor.
Porque no todas las flores
necesitan de la primavera,
ni hace falta un día de sol
para que sea verano.
Así,
en lo ilógico que suena perverso,
en lo insulso que sabe dulce,
en la tinta que se refugia bajo la piel
pero no deja su huella.
Y aun así,
arde al entrar en ella.
Y aun así,
lo deseamos como fieras
y nos es esquivo
como aliento en las manos.
El amor hace que la muerte no exista,
porque es el único bien
que nos llevaremos de este mundo
al morir.
Y por eso, al amor,
podemos decirle inmortal,
como quien le presta un nombre
para inventariarlo en el equipaje
para no compartir el tuyo con los demás
Porque mi amor que ya es de Otoño
lo tienes frente a ti
leyendolo sin tropiezos
y sin levantar la voz para no naufragar.