perico postizo
vistoso plumaje
diversos sonidos
afaman tu imagen
comunican tus deseos
anuncian buenas nuevas
para el amo donde vives.
Picoteas todo: papel cartón madera
hasta el uniforme de la profe Jenica
cuando te pasea posado en su hombro;
escalas con brío las cortinas
no tienes jaula ni barreras
bebes y comes cuando te place.
Mi mansa paloma se posa en mi mano.
Hay Mascotas chiquitinas tamaño pulga
tan grandes como capibaras
gordos chanchos
gigantes elefantes
anchos paquidermos
estiradas jirafas
trotones caballos
bulliciosos cabritos
aulladores lobatos
cotorreras periquitas
indiscretos galgos
constructores castores.
Una amistosa Mascota
divierte el ambiente
con gracia y donaire
se hace querer
es agradable compañía
Puedes ensayar, por si las moscas,
con un mochuelo,
un jilguero, un carnero,
¡cuán tamañas diferencias!
Has ido añadiendo partes tras editar, eso está bien, el resultado final me parece estupendo; con muchos colores, una extensión considerable y un toque de alegría, muy bello.
Me encantan las mascotas, he tenido muchas, tortugas, peces, amsters, ratones de laboratorio de esos pequeños y blancos, perros, loros, periquitos, canarios, lagartijas, pollitos y alguna que se me olvida, tengo historias tristes y alegres; el pollito se convirtió en pollo y como lo teníamos suelto por la casa salía a la terraza y saltaba desde un noveno piso, al legar a la calle planeando el panadero que tenía la tienda allí me llamaba por el telefonillo diciendo: “baja a la calle que está tu pollo por aquí”. Al periquito también lo teníamos suelto pero cuando llegaba la noche se metía en la jaula que tenía la puerta abierta, era muy divertido; le silbabas desde la otra punta de la casa y venía volando para posarse en tu hombro, una casa enorme de más de cien años con un pasillo de unos diez metros, creo que al final se fugó por un balcón abierto. A la lagartija la encontré en el suelo del baño con la cola rota, la cogí y la puse en una caja de plástico, por el plástico no pueden escalar las lagartijas, con pequeños agujeros, al día siguiente la solté en un lugar donde daba mucho el sol y donde ya había visto a varias lagartijas o lagartijos, las lagartijas son un símbolo que nos tatuamos los escaladores, me encantan. Tuve incluso una rata de alcantarilla, la cogí porque un amigo le pegó una patada y la dejó inconsciente, la metí en una bolsa, la subí a casa y la metí en una jaula, al día siguiente la solté donde la había cogido. También tuve una gata callejera a la que cogí en la calle y a la que terminé soltando, otra gata que andaba por los tejados y se metía en mi casa donde la daba de comer, era muy salvaje y no se dejaba tocar, al final un día no volvió más, tuve otra gata callejera que encontré en un piso ocupado con sus crías, dormían junto a mí al calor de la estufa, les daba de comer a todos, y eran cinco, también desaparecieron cuando llegó el verano, un día la vi cogiendo comida entre las basuras, esta también era muy salvaje y no se dejaba tocar. Para cosas tristes... el loro se murió de frío porque no estaba acostumbrado al clima castellano, una gata murió de vieja en mis brazos y un perrito que tenía también murió en mis brazos tras sufrir un atropello. Para acabar con algo alegre diré que tuve tantos amsters que los tenían sueltos por la terraza y hacían nidos en las jardineras, al final los solté en campo, se reproducen con una facilidad pasmosa e incluso con sus propias crías.
Un placer pasar por tus letras infantiles, saludos, Cris, artesano de las palabras.