Observas como lo has hecho durante mucho tiempo, sin tener un punto fijo.
Es quizá el pasado que regresa a tu mente; Es quizás el recuerdo de tus ayeres lo que hace que tu mirada se pierda en el horizonte transitado y a la vez silencioso.
Has visto pasar la vida, unas veces serena y tranquila, otrora vertiginosa e imparable.
El rosario te ha protegido en tus andares por las históricas calles de tu ciudad.
Si, de tu ciudad que alegras con el organillo. Ella te pertenece por derecho propio.
Estas calles reviven al escuchar la vibración de tu cilindro, que a la vez contagia a la imaginación del transeúnte que sale de las sombras para otorgarte una moneda que recibes con un ligero esbozo de sonrisa... porque hoy no habrá ayuno.
Eres tú amigo organillero, el alma de estas calles empedradas que resucitan la época gloriosa y romántica, que hoy se encuentra en plena agonía.
Eres el enlace entre el presente y los días que fueron. El testigo mudo de las sombras anónimas que se trasladan de la esquina a la otra, y muchas veces ignoran que sigues tocando.
Eres fiel a tu México citadino y bohemio. Como fiel quedó la imagen que te tomé en un día cualquiera, que salí de las sombras.
Es quizá el pasado que regresa a tu mente; Es quizás el recuerdo de tus ayeres lo que hace que tu mirada se pierda en el horizonte transitado y a la vez silencioso.
Has visto pasar la vida, unas veces serena y tranquila, otrora vertiginosa e imparable.
El rosario te ha protegido en tus andares por las históricas calles de tu ciudad.
Si, de tu ciudad que alegras con el organillo. Ella te pertenece por derecho propio.
Estas calles reviven al escuchar la vibración de tu cilindro, que a la vez contagia a la imaginación del transeúnte que sale de las sombras para otorgarte una moneda que recibes con un ligero esbozo de sonrisa... porque hoy no habrá ayuno.
Eres tú amigo organillero, el alma de estas calles empedradas que resucitan la época gloriosa y romántica, que hoy se encuentra en plena agonía.
Eres el enlace entre el presente y los días que fueron. El testigo mudo de las sombras anónimas que se trasladan de la esquina a la otra, y muchas veces ignoran que sigues tocando.
Eres fiel a tu México citadino y bohemio. Como fiel quedó la imagen que te tomé en un día cualquiera, que salí de las sombras.
