leandro
Poeta adicto al portal
En el centro del salón
el occiso.
Su cara color blanco ceniza,
se confunde
con el corrugado forro del ataúd.
La tristeza
maquilla el rostro del cielo.
Y las estrellas llorosas
tiritan sus pesares.
Y pensar que se veía tan saludable !
Dicen las malas lenguas
que decidió
permanecer en el féretro,
junto a lo que más preciaba.
Para no vivir hundido en llanto y dolor !
Si cuando camina
las acacias se persignan.
Si con su lloro
sus lágrimas inflan las arterias del arroyo.
No quiere deambular;
por trillos,
por veredas.
Como un muerto en vida.
Para que la gente
no diga.
! Miren ese muerto erguido !
Para no dar el mal ejemplo
de un vivo,
que sin amor pretende existir.
! Qué Dios se apiade de él !
Amén.
leandro piña objío
el occiso.
Su cara color blanco ceniza,
se confunde
con el corrugado forro del ataúd.
La tristeza
maquilla el rostro del cielo.
Y las estrellas llorosas
tiritan sus pesares.
Y pensar que se veía tan saludable !
Dicen las malas lenguas
que decidió
permanecer en el féretro,
junto a lo que más preciaba.
Para no vivir hundido en llanto y dolor !
Si cuando camina
las acacias se persignan.
Si con su lloro
sus lágrimas inflan las arterias del arroyo.
No quiere deambular;
por trillos,
por veredas.
Como un muerto en vida.
Para que la gente
no diga.
! Miren ese muerto erguido !
Para no dar el mal ejemplo
de un vivo,
que sin amor pretende existir.
! Qué Dios se apiade de él !
Amén.
leandro piña objío