† El Titiritero †
Poeta recién llegado
Amapola
Aire rojo y claroscuro de paisajes
-sueño roto a medio día-
perdona a mis instantes
por ser caballeros sin carruaje,
vagabundos de poemas dominicales;
como sombras de una noche clandestina.
Bello paraje de ángeles desnudos;
sin disfraces ni alas ni plumaje,
como brisa sin oleaje
y una rosa dormida
en medio de soles verdes.
Una nota ha sonado a lo lejos; en el aire.
Es el reflejo de la adormidera
-humo blanco, polvo de hadas-
que canta fúnebre por el bosque
y hoy que duermo libre
en medio de la nada y de las horas,
me sangran las manos, las horas y la espalda.
Las paredes murmuran,
los peces y las noches murmuran
que soy adicto a los paisajes
y que el Grijalva y el Usumacinta
una vez fueron llanto de ángeles
y que cayeron en espirales desde el cielo
inundando las canciones y los verdes
-los pueblos- a su nombre.
Yo hoy digo, como Neruda o Pellicer,
que los cantos y las flores
son siempre para la mujer.
Y de quién más sino de ellas
porque son el idilio y los derroches
de nuestros días y nuestras noches.
Aire rojo y claroscuro de paisajes
-sueño roto a medio día-
perdona a mis instantes
por ser caballeros sin carruaje,
vagabundos de poemas dominicales;
como sombras de una noche clandestina.
Bello paraje de ángeles desnudos;
sin disfraces ni alas ni plumaje,
como brisa sin oleaje
y una rosa dormida
en medio de soles verdes.
Una nota ha sonado a lo lejos; en el aire.
Es el reflejo de la adormidera
-humo blanco, polvo de hadas-
que canta fúnebre por el bosque
y hoy que duermo libre
en medio de la nada y de las horas,
me sangran las manos, las horas y la espalda.
Las paredes murmuran,
los peces y las noches murmuran
que soy adicto a los paisajes
y que el Grijalva y el Usumacinta
una vez fueron llanto de ángeles
y que cayeron en espirales desde el cielo
inundando las canciones y los verdes
-los pueblos- a su nombre.
Yo hoy digo, como Neruda o Pellicer,
que los cantos y las flores
son siempre para la mujer.
Y de quién más sino de ellas
porque son el idilio y los derroches
de nuestros días y nuestras noches.