Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
El viento llora palomas
sobre los tejados dormidos.
Gime la catedral
como la lluvia enterrada.
En el ojo de la cerradura
los balcones peinan brisas.
Un cabello color café
fuma un pitillo
rubio oxigenado.
Dos estrellas se esconden
en una caja de zapatos.
La mantequilla reza
antes del desayuno.
Una ventana en mi mano
acaricia la mañana.
Las horas venideras
aporrean mi puerta.
Viene el río
arrastrando
el día.
sobre los tejados dormidos.
Gime la catedral
como la lluvia enterrada.
En el ojo de la cerradura
los balcones peinan brisas.
Un cabello color café
fuma un pitillo
rubio oxigenado.
Dos estrellas se esconden
en una caja de zapatos.
La mantequilla reza
antes del desayuno.
Una ventana en mi mano
acaricia la mañana.
Las horas venideras
aporrean mi puerta.
Viene el río
arrastrando
el día.