Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya anciano, Mauro es un toro astifino
de precioso color negro zaíno,
y aunque no tenga edad para cortejos,
es querido por dar sabios consejos.
Cuando las tardes van languideciendo
se despide del sol siempre mugiendo
y, lo mismo en invierno que en verano,
será quien se levante más temprano.
Al acostarse sueña, retozando,
que mañana de nuevo irá mostrando
su amigo en altas cumbres la figura
para alumbrar el valle con dulzura
despertando a las aves, que lo admiran
(mientras mustias tinieblas se retiran)
y reciben a tan hermoso manto
con un desenfrenado y bello canto.
Disfruta con la gama de colores
que muestran en sus pétalos las flores
y, con deleite, aspira la fragancia
que le lleva a sus tiempos de lactancia.
Hoy, Mauro permanece recostado
en otro amanecer, está agotado…
y aunque intuye será el último día
su espíritu rebosa de alegría.
se despide del sol siempre mugiendo
y, lo mismo en invierno que en verano,
será quien se levante más temprano.
Al acostarse sueña, retozando,
que mañana de nuevo irá mostrando
su amigo en altas cumbres la figura
para alumbrar el valle con dulzura
despertando a las aves, que lo admiran
(mientras mustias tinieblas se retiran)
y reciben a tan hermoso manto
con un desenfrenado y bello canto.
Disfruta con la gama de colores
que muestran en sus pétalos las flores
y, con deleite, aspira la fragancia
que le lleva a sus tiempos de lactancia.
Hoy, Mauro permanece recostado
en otro amanecer, está agotado…
y aunque intuye será el último día
su espíritu rebosa de alegría.
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