dark-maiden
Poeta fiel al portal
Qué lenta es mi caída
y qué sutil el roce de la pala
que cubre de arena mi pálido
rostro enamorado por el
candor de la muerte.
Arremetí contra la sabia
conciencia de la vida,
y deambulé por un estrecho
barrio donde se regozijaban
las cenizas perfumadas.
Conocía esa caricia sobre
mi aliento y nada hice
para librarme de ella,
sino que sacrifiqué mi lucha
por un espacio entre su aparición.
Ciega por un amor que
por primera vez me soportaba
en sus brazos sedientos de
almas ausentes.
La defunción de mis recuerdos,
de mis pesares, estaba tan cerca
que apretaba con fuerza las
arterias de la nada.
Notaba su presencia, y las miles
de voces que torturaban mi
existencia se conviertieron
en un despliegue de maravillas
de la mano de mi amada muerte.
y qué sutil el roce de la pala
que cubre de arena mi pálido
rostro enamorado por el
candor de la muerte.
Arremetí contra la sabia
conciencia de la vida,
y deambulé por un estrecho
barrio donde se regozijaban
las cenizas perfumadas.
Conocía esa caricia sobre
mi aliento y nada hice
para librarme de ella,
sino que sacrifiqué mi lucha
por un espacio entre su aparición.
Ciega por un amor que
por primera vez me soportaba
en sus brazos sedientos de
almas ausentes.
La defunción de mis recuerdos,
de mis pesares, estaba tan cerca
que apretaba con fuerza las
arterias de la nada.
Notaba su presencia, y las miles
de voces que torturaban mi
existencia se conviertieron
en un despliegue de maravillas
de la mano de mi amada muerte.