El canto de la alondra
que canta en la mañana
penetra la lluvia,
que triste y profunda
penetra las almas,
más su canto se eleva
a través de las nubes
y halla su nacer dorado
tras la niebla triste.
¡Cuánta luz tienes,
alondra de escarlata
en tu pecho de oro,
que atraviesas sin miedo
la cortina de plata,
fría, triste y distante
con tu canto sonoro!
Tu voz es el amanecer
de los días tristes,
la luz de una aurora oscura,
pues tú tienes,
alondra pura
el sol en tu pecho,
de él vistes,
con delicada hermosura,
los árboles, los ríos
y mi alma,
que busca en la negra espesura
de este vagar callado
la luz del sol.
que canta en la mañana
penetra la lluvia,
que triste y profunda
penetra las almas,
más su canto se eleva
a través de las nubes
y halla su nacer dorado
tras la niebla triste.
¡Cuánta luz tienes,
alondra de escarlata
en tu pecho de oro,
que atraviesas sin miedo
la cortina de plata,
fría, triste y distante
con tu canto sonoro!
Tu voz es el amanecer
de los días tristes,
la luz de una aurora oscura,
pues tú tienes,
alondra pura
el sol en tu pecho,
de él vistes,
con delicada hermosura,
los árboles, los ríos
y mi alma,
que busca en la negra espesura
de este vagar callado
la luz del sol.