Jota Be
Poeta recién llegado
Cruzando el mar de líquido amniótico,
llegarás a un gran portal de acero gris,
si eres valiente, ábrelo,
pero estate preparado para lo que te espera…
Un reino oculto
donde reinan las pesadillas libres y sin sentido,
un camino de piedra y arena que parece infinito,
dentro de un ralo bosque de árboles negros,
cuyas ramas muertas terminan en patas como arañas,
que decoran hojas que destilan sangre, también negra,
bajo un cielo del más oscuro gris, donde reina eternamente la tormenta.
Cruzarás casas y parajes desperdigados,
en esta tierra más allá de la cordura,
edificios derruidos donde moran espectros
que en otros tiempos fueron sueños,
ahora, solo son almas perdidas,
que insisten en existir.
El camino de roca serpentea ávidamente,
y el bosque negro se hace cada vez más escaso,
sigue, estás llegando,
al castillo que reina este reino maldito.
Entra sin miedo,
los pajes sin cabeza, muertos en vida,
te recibirán contentos,
te llevarán ante sus monarcas, picando tu espalda con sus alabardas,
mientras te sientes morir a cada instante.
En un gran estrado, llenando un colorido tribunal,
que contrasta llamativamente con la lobreguez del reino,
están nueve niñas, que te juzgarán por lo que has hecho…
No temas ante lo que cuento, es tu destino…
Sabías que para esto habías venido,
sorteando el reino negro, más allá del mar inmundo,
serás juzgado en tu pesadilla,
donde las victimas ya no sufren,
si no que juegan, reinan, condenan y dominan…
llegarás a un gran portal de acero gris,
si eres valiente, ábrelo,
pero estate preparado para lo que te espera…
Un reino oculto
donde reinan las pesadillas libres y sin sentido,
un camino de piedra y arena que parece infinito,
dentro de un ralo bosque de árboles negros,
cuyas ramas muertas terminan en patas como arañas,
que decoran hojas que destilan sangre, también negra,
bajo un cielo del más oscuro gris, donde reina eternamente la tormenta.
Cruzarás casas y parajes desperdigados,
en esta tierra más allá de la cordura,
edificios derruidos donde moran espectros
que en otros tiempos fueron sueños,
ahora, solo son almas perdidas,
que insisten en existir.
El camino de roca serpentea ávidamente,
y el bosque negro se hace cada vez más escaso,
sigue, estás llegando,
al castillo que reina este reino maldito.
Entra sin miedo,
los pajes sin cabeza, muertos en vida,
te recibirán contentos,
te llevarán ante sus monarcas, picando tu espalda con sus alabardas,
mientras te sientes morir a cada instante.
En un gran estrado, llenando un colorido tribunal,
que contrasta llamativamente con la lobreguez del reino,
están nueve niñas, que te juzgarán por lo que has hecho…
No temas ante lo que cuento, es tu destino…
Sabías que para esto habías venido,
sorteando el reino negro, más allá del mar inmundo,
serás juzgado en tu pesadilla,
donde las victimas ya no sufren,
si no que juegan, reinan, condenan y dominan…
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