Yo quería que picaras, pelotita
pero tu alma de trapo lo impedía.
Igual tu redondez, me sacudía
porque en el fondo, también eras bendita.
Te formé con dedicada relevancia
creyendo ser un crak, ante tus giros
y las siestas supieron de mis tiros,
de mis gritos, sacudiendo aquella infancia.
Eran dos medias, tu alma, pero ¡cuanto!
cuanto me diste y hoy, cuanto me falta.
Si no picabas, pero igual, fuiste tan alta,
por eso es que hoy te debo tanto.
Por eso pelotita, es que te extraño
extraño ser feliz, con tu simpleza
extraño tu caricia en mi cabeza,
y un golazo, sin red, ni travesaño.
Cuéntale a los niños, pelotita
que se puede ser feliz, sin más riqueza
que sentir en el alma, la proeza
de creerte perfecta y redondita.
Yo querías que picaras, pelotita
y fue tu alma de trapo, hoy lo siento,
el mas grande y puro sentimiento
que transformó mi infancia...en infinita.
Marino fabianesi
pero tu alma de trapo lo impedía.
Igual tu redondez, me sacudía
porque en el fondo, también eras bendita.
Te formé con dedicada relevancia
creyendo ser un crak, ante tus giros
y las siestas supieron de mis tiros,
de mis gritos, sacudiendo aquella infancia.
Eran dos medias, tu alma, pero ¡cuanto!
cuanto me diste y hoy, cuanto me falta.
Si no picabas, pero igual, fuiste tan alta,
por eso es que hoy te debo tanto.
Por eso pelotita, es que te extraño
extraño ser feliz, con tu simpleza
extraño tu caricia en mi cabeza,
y un golazo, sin red, ni travesaño.
Cuéntale a los niños, pelotita
que se puede ser feliz, sin más riqueza
que sentir en el alma, la proeza
de creerte perfecta y redondita.
Yo querías que picaras, pelotita
y fue tu alma de trapo, hoy lo siento,
el mas grande y puro sentimiento
que transformó mi infancia...en infinita.
Marino fabianesi