• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Allí irá, allí iremos

Antares

Poeta adicto al portal
La muerte salía por sus ojos.
Tenía miedo a mirarse en los espejos,
rechazaba ese rostro
que no sentía suyo.

Sabía que nada quedaba por hacer
cuando se respiraba muerte.
Dejó atrás
la fase suplicante e interrogativa,
tardes lacrimosas
que no curan el dolor.

Decidió pensar que la vida en sí
era un instinto de no morir,
de aferrarse a la costumbre
de sostenerse en la intemperie.

Viaje terminante
donde sus actos le conducirían
o bien entre oropeles
o bien entre laureles.

Final de la propia materia
en su último estertor
y la luz en otro horizonte.

Su cuerpo que le fue prestado
es devuelto a la tierra,
polvo que se mezcla entre orozuz.

Summum desde la supraconsciencia
le sea permitido deambular
en otra dimensión etérea.







 
Última edición:
La muerte salía por sus ojos.
Tenía miedo a mirarse en los espejos,
rechazaba ese rostro
que no sentía suyo.

Sabía que nada quedaba por hacer
cuando se respiraba muerte.
Dejó atrás
la fase suplicante e interrogativa,
tardes lacrimosas
que no curan el dolor.

Decidió pensar que la vida en sí
era un instinto de no morir,
de aferrarse a la costumbre
de sostenerse en la intemperie.

Viaje terminante
donde sus actos le conducirían
o bien entre oropeles
o bien entre laureles.

Final de la propia materia
en su último estertor
y la luz en otro horizonte.

Su cuerpo que le fue prestado
es devuelto a la tierra,
polvo que se mezcla entre orozuz.

Summún desde la supraconsciencia
le sea permitido deambular
en otra dimensión etérea.







Una poesía profunda y elocuente.

Saludos
 
Final de la propia materia
en su último estertor
y la luz en otro horizonte.
Muy buena inspiración querida poetisa. Si, alli iremos a un merecido descanso de almas guerreras con escudos carnales. Cuarta dimensión, mundo fantástico del cual bajamos a este arduo trabajo de madurar el alma(renacimientos). Felicitaciones por tus sensibles letras.
 
La muerte salía por sus ojos.
Tenía miedo a mirarse en los espejos,
rechazaba ese rostro
que no sentía suyo.

Sabía que nada quedaba por hacer
cuando se respiraba muerte.
Dejó atrás
la fase suplicante e interrogativa,
tardes lacrimosas
que no curan el dolor.

Decidió pensar que la vida en sí
era un instinto de no morir,
de aferrarse a la costumbre
de sostenerse en la intemperie.

Viaje terminante
donde sus actos le conducirían
o bien entre oropeles
o bien entre laureles.

Final de la propia materia
en su último estertor
y la luz en otro horizonte.

Su cuerpo que le fue prestado
es devuelto a la tierra,
polvo que se mezcla entre orozuz.

Summum desde la supraconsciencia
le sea permitido deambular
en otra dimensión etérea.







Hola, Antares.
Un.muy buen poema existencialista nos compartes.
Me ha gustado mucho.
Abrazo grande!
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba