Allí estaban los zorzales sobre el techo,
ellos cantaban su mejor melodía y eco.
Sobre qué? Oh, por qué pregunta eso?
Yo no comprendo a los zorzales, confieso.
Allí estaban las ranas de la granja,
ellas graznaron en la zanja.
Pero sobre qué graznaban, yo no lo sé:
yo no hablo el lenguaje de las ranas, acusé.
Allí estaban los grillos entre el pasto,
ellos lanzaban un pitido agudo, fuerte y basto.
Y qué? Sí, cuando yo eso podría,
entonces a usted la canción explicaría.
La abejita zumbaba y refunfuñaba un poco,
la mosca se incorporaba despierta con sofoco,
pero no importa cómo podría escuchar ahora
yo no entendí nada de esas dos, dije a cada hora.
También el viento susurraba una melodía
muy dulce por su cuenta sorprendía.
Pero el lenguaje del aire yo tengo
totalmente ningún entendimiento, lo sostengo.
Yo no puedo entender todo
lo siento, eso es verdad, a mi modo.
Por eso pregunto a todos:
quién lo sabe, lo diga sin incomodos.
ellos cantaban su mejor melodía y eco.
Sobre qué? Oh, por qué pregunta eso?
Yo no comprendo a los zorzales, confieso.
Allí estaban las ranas de la granja,
ellas graznaron en la zanja.
Pero sobre qué graznaban, yo no lo sé:
yo no hablo el lenguaje de las ranas, acusé.
Allí estaban los grillos entre el pasto,
ellos lanzaban un pitido agudo, fuerte y basto.
Y qué? Sí, cuando yo eso podría,
entonces a usted la canción explicaría.
La abejita zumbaba y refunfuñaba un poco,
la mosca se incorporaba despierta con sofoco,
pero no importa cómo podría escuchar ahora
yo no entendí nada de esas dos, dije a cada hora.
También el viento susurraba una melodía
muy dulce por su cuenta sorprendía.
Pero el lenguaje del aire yo tengo
totalmente ningún entendimiento, lo sostengo.
Yo no puedo entender todo
lo siento, eso es verdad, a mi modo.
Por eso pregunto a todos:
quién lo sabe, lo diga sin incomodos.