Armonia
Poeta veterana
Y las lágrimas caen
sólo llenan un plato
sin sal, ni calor,
sólo llenan un plato,
y mis manos...
Mis manos destejen,
un simple cubierto
entre el brillo sombrío
de una gota de sol.
La luna no oye,
sus labios sellados
se llenan de ruidos,
eternos quejidos
rompiendo horizontes.
La luna me mira,
vacío en sus ojos hay,
dos naúfragos barcos
en la soledad.
La luna no come,
el plato se ha desbordado
y su río se ha llevado
una mágica agonía,
partiendo en dos sinfonías
latidos de un corazón.