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Algo está por suceder

Gonvedo

Poeta asiduo al portal
El horizonte no hace surco
solo delinea el curso de los astros.
Astros que vagan prisioneros
en la indiferencia del tiempo.
Planetas que describen irregulares
órbitas algebraicas.
Así acontece en la bóveda celeste
de hexágonos infinitos.
Todo apenas es nada en este viaje.
Todo es otoño esta mañana, sobre la marea
se mueve el corazón de la bruma.
El mar bosteza sobre la arena de la playa,
y algunos sonreímos a las nubes hechas de sal.
En la costa entre el rumor del austro
se oye el lejano eco de los barcos,
y puedo imaginar la profunda hondura de sus quillas.
Noviembre, bitácora del sur,
comienza a desfallecer en los espejos.

La dulce pereza de tus dedos deslizándose
sobre mi espalda hace que la ceguera
cuelgue guirnaldas sobre el devenir del mundo.
Porque he arrastrado despojos de mentiras
que invocamos de continuo y he sobrevivido
a noches de insomnios homicidas.
Al fondo del día se oían los primeros pasos
de una vieja canción de amor mixteca.

Extiendo mis manos y bailas conmigo,
y siento en tu pecho una llama indivisible,
en tu cabello el perfume de unos orquídeas
no académicas.
Eres raíz de tanta vida que el tiempo
y mi recuerdo te trajeron de vuelta.
No existe otro orden de las cosas que tu mirada,
y me guío por tus ojos, y dejo que mi cuerpo
remanse en ti y sea uno con la vibración del universo.
Porque algo está por suceder, y tenemos el día
allá a nuestro alcance.
 
El horizonte no hace surco
solo delinea el curso de los astros.
Astros que vagan prisioneros
en la indiferencia del tiempo.
Planetas que describen irregulares
órbitas algebraicas.
Así acontece en la bóveda celeste
de hexágonos infinitos.
Todo apenas es nada en este viaje.
Todo es otoño esta mañana, sobre la marea
se mueve el corazón de la bruma.
El mar bosteza sobre la arena de la playa,
y algunos sonreímos a las nubes hechas de sal.
En la costa entre el rumor del austro
se oye el lejano eco de los barcos,
y puedo imaginar la profunda hondura de sus quillas.
Noviembre, bitácora del sur,
comienza a desfallecer en los espejos.

La dulce pereza de tus dedos deslizándose
sobre mi espalda hace que la ceguera
cuelgue guirnaldas sobre el devenir del mundo.
Porque he arrastrado despojos de mentiras
que invocamos de continuo y he sobrevivido
a noches de insomnios homicidas.
Al fondo del día se oían los primeros pasos
de una vieja canción de amor mixteca.

Extiendo mis manos y bailas conmigo,
y siento en tu pecho una llama indivisible,
en tu cabello el perfume de unos orquídeas
no académicas.
Eres raíz de tanta vida que el tiempo
y mi recuerdo te trajeron de vuelta.
No existe otro orden de las cosas que tu mirada,
y me guío por tus ojos, y dejo que mi cuerpo
remanse en ti y sea uno con la vibración del universo.
Porque algo está por suceder, y tenemos el día
allá a nuestro alcance.
Un viaje que entrelaza la vastedad del universo con la intimidad del amor.

Saludos
 
El horizonte no hace surco
solo delinea el curso de los astros.
Astros que vagan prisioneros
en la indiferencia del tiempo.
Planetas que describen irregulares
órbitas algebraicas.
Así acontece en la bóveda celeste
de hexágonos infinitos.
Todo apenas es nada en este viaje.
Todo es otoño esta mañana, sobre la marea
se mueve el corazón de la bruma.
El mar bosteza sobre la arena de la playa,
y algunos sonreímos a las nubes hechas de sal.
En la costa entre el rumor del austro
se oye el lejano eco de los barcos,
y puedo imaginar la profunda hondura de sus quillas.
Noviembre, bitácora del sur,
comienza a desfallecer en los espejos.

La dulce pereza de tus dedos deslizándose
sobre mi espalda hace que la ceguera
cuelgue guirnaldas sobre el devenir del mundo.
Porque he arrastrado despojos de mentiras
que invocamos de continuo y he sobrevivido
a noches de insomnios homicidas.
Al fondo del día se oían los primeros pasos
de una vieja canción de amor mixteca.

Extiendo mis manos y bailas conmigo,
y siento en tu pecho una llama indivisible,
en tu cabello el perfume de unos orquídeas
no académicas.
Eres raíz de tanta vida que el tiempo
y mi recuerdo te trajeron de vuelta.
No existe otro orden de las cosas que tu mirada,
y me guío por tus ojos, y dejo que mi cuerpo
remanse en ti y sea uno con la vibración del universo.
Porque algo está por suceder, y tenemos el día
allá a nuestro alcance.
Un poema muy profundo. Saludos.
 
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