• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Algo Doméstico

AnonimamenteYo

Poeta adicto al portal
No aprendo.
No duermo.
Lo bueno de escribirte
es que te desalojo de las sienes,
en un exorcismo cotidiano,
lento, casi imperceptible.
Te bajo de ese ruido insistente
y sostengo tu boca entre mis dedos.

El café está aquí.
Te preparo una silla,
te siento conmigo,
un rito doméstico,
y tu sombra se sumerge en mis ojos
un poco menos.
En la página te vuelves dócil:
materia quieta, tinta, pulso,
una forma que puedo doblar, tachar.
Puedo dejarte incompleta,
sometida al margen,
sin que me gotees dentro.

Y aun así,
ironía:
eres obsesión mía,
sin acción ni verbos,
a la que no le encuentro remedio.
Porque al escribirte
te vuelves menos abstracta,
como una coma
que no avanza en mi memoria,
y me obliga a seguir
aunque no quiera terminar la frase.
Y los dos sabemos cómo acaba esto.

No te vas:
te concentro.
Eres una obsesión obsesionada
presa entre líneas que alimento,
mirándome por el reverso del verso,
repitiéndose,
corrigiéndome,
hasta que ya no sé
si debo escribir para liberarte
y dejar que me devores por completo.
 
Última edición:
No aprendo.
No duermo.
Lo bueno de escribirte
es que te desalojo de las sienes,
en un exorcismo cotidiano,
lento, casi imperceptible.
Te bajo de ese ruido insistente
y sostengo tu boca entre mis dedos.

El café está aquí.
Te preparo una silla,
te siento conmigo,
un rito doméstico,
y tu sombra se sumerge en mis ojos
un poco menos.
En la página te vuelves dócil:
materia quieta, tinta, pulso,
una forma que puedo doblar, tachar.
Puedo dejarte incompleta,
sometida al margen,
sin que me gotees dentro.

Y aun así,
ironía:
eres obsesión mía,
sin acción ni verbos,
a la que no le encuentro remedio.
Porque al escribirte
te vuelves menos abstracta,
como una coma
que no avanza en mi memoria,
y me obliga a seguir
aunque no quiera terminar la frase.
Y los dos sabemos cómo acaba esto.

No te vas:
te concentro.
Eres una obsesión obsesionada
presa entre líneas que alimento,
mirándome por el reverso del verso,
repitiéndose,
corrigiéndome,
hasta que ya no sé
si debo escribir para liberarte
y dejar que me devores por completo.
A veces de tanto esfuerzo por liberar nuestros pensamientos intrusivos, la creación se convierte en una prisión.
Maldita obsesión.

Saludos
 
Atrás
Arriba