ALFAREROS DE SUEÑOS
Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños.
W. Shakespeare (La tempestad)
No habrá paz para los destructores de mitos.
Carlos Latorre (El gallo ronco)
Cuando naces en un año sólo de números nones
nada impide que averigües tu pasado en las flores del magnolio
Cuando Caronte te dejó gobernar su barca
aprendiste sin esfuerzo toda la trigonometría esférica
Cuando olvidaste tu nombre y el lugar de tu nacimiento
entonces, hijo mío, fuiste o materia de mito
aeroplano que circuncida al mundo
o un pequeño insecto dibujante de amapolas.
Tiene la noche un momento en el que la luz se hace mármol
y los colores de los lienzos recién pintados devoran a sus criaturas
Los latidos del corazón del reloj se asemejan a las hojas que caen durante el otoño
ablandando los pies de las estatuas que lloran con desconsuelo
o tal vez sea la lluvia la que crea ese trampantojo.
Las calles se arremolinan arrugando las aceras
ofreciendo a los viandantes los rascacielos florecidos la pasada primavera
Modas periclitadas de los tiempos que se fueron
confundidos con los diarios de la tarde
Tiempos en los que lamparillas de aceite cintilaban con la caricia del fuego
creando sueños eróticos en los amantes desarbolados.
Los vasos llenos de amor se derraman cuando ya no se es joven
Alguien los rellena entonces con los escombros de tu vida en ruinas
y prende la hoguera del holocausto con fotografías color sepia
Pero si te cautiva el canto de una sirena con sus trémolos metálicos
y obediente te incorporas a la masa que abandona su puesto de trabajo
si ves en tus cinco dedos cinco motivos de orgullo
entonces, oh hombre, eres material del mito redivivo
de lagarto original que redimirá tu especie
de alfarero creador de sueños.
Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños.
W. Shakespeare (La tempestad)
No habrá paz para los destructores de mitos.
Carlos Latorre (El gallo ronco)
Cuando naces en un año sólo de números nones
nada impide que averigües tu pasado en las flores del magnolio
Cuando Caronte te dejó gobernar su barca
aprendiste sin esfuerzo toda la trigonometría esférica
Cuando olvidaste tu nombre y el lugar de tu nacimiento
entonces, hijo mío, fuiste o materia de mito
aeroplano que circuncida al mundo
o un pequeño insecto dibujante de amapolas.
Tiene la noche un momento en el que la luz se hace mármol
y los colores de los lienzos recién pintados devoran a sus criaturas
Los latidos del corazón del reloj se asemejan a las hojas que caen durante el otoño
ablandando los pies de las estatuas que lloran con desconsuelo
o tal vez sea la lluvia la que crea ese trampantojo.
Las calles se arremolinan arrugando las aceras
ofreciendo a los viandantes los rascacielos florecidos la pasada primavera
Modas periclitadas de los tiempos que se fueron
confundidos con los diarios de la tarde
Tiempos en los que lamparillas de aceite cintilaban con la caricia del fuego
creando sueños eróticos en los amantes desarbolados.
Los vasos llenos de amor se derraman cuando ya no se es joven
Alguien los rellena entonces con los escombros de tu vida en ruinas
y prende la hoguera del holocausto con fotografías color sepia
Pero si te cautiva el canto de una sirena con sus trémolos metálicos
y obediente te incorporas a la masa que abandona su puesto de trabajo
si ves en tus cinco dedos cinco motivos de orgullo
entonces, oh hombre, eres material del mito redivivo
de lagarto original que redimirá tu especie
de alfarero creador de sueños.