y ya quedan por las madrugadas
de los zorros por senderos de cipreses
afluentes de lamparitas alegres...
los aseos de nuevas semioscuridades
un lecho que mecieron las olas lejanas
los recovecos de esa mirada de las espesuras
el corazón
el descanso todo de castillos y huesos
pronto saludan a la mañana
los autobuses de tucanes
los tintineos de cafetera
con anhelos de papelería y tinta negra
el vaivén de las olas que pretenden la finura,
la hondura de manos que...
y las sueltas cabelleras por esa alegría de peces.