Darkeyes26
Poeta recién llegado
Alas rotas
Estaba encadenado,
Cadenas de hierro antiguo
Mi cuerpo desgarraban y suspendían
Mis alas rotas caídas
La sangre no paraba de manar.
El dolor parecía no llegar.
Delante EL
Vestido con su sonrisa cruel
Con voz clara me escupió
“Déjala marchar”
y se fué…
Vinieron entonces ellos,
Mil pájaros y sus tormentos,
Con sus picos negros y descontentos,
Cuervos sonrientes y hambrientos.
Un festín se dieron con mi cuerpo.
Delante EL
Vestido con su sonrisa cruel
Con voz clara me escupió.
“Cualquier otra”
y se fue…
Pasaron las horas días,
Y los días se convirtieron en años.
Tiempo marchito en soledad ahogado
En aquella cárcel de ladrillo de lamento armado
En silencio, ciego, y olvidado.
Delante EL
Vestido con su sonrisa cruel
Con voz clara me escupió.
“Olvidalá”
y se fue…
Ha pasado mucho tiempo,
Ignoro cuanto dolorido,
Cuanto, a la sombra de un recuerdo,
Cuanto en el olvido...
y aguardo verlo,
sonreírle, y gritarle
escupirle en este que se acerca,
mi último látido.
Entonces llegó EL
Con mirada cansada y abatida
Acercó sus labios a mi oído,
Entonces tristemente susurró…
¿nunca te vas a escuchar?
Estaba encadenado,
Cadenas de hierro antiguo
Mi cuerpo desgarraban y suspendían
Mis alas rotas caídas
La sangre no paraba de manar.
El dolor parecía no llegar.
Delante EL
Vestido con su sonrisa cruel
Con voz clara me escupió
“Déjala marchar”
y se fué…
Vinieron entonces ellos,
Mil pájaros y sus tormentos,
Con sus picos negros y descontentos,
Cuervos sonrientes y hambrientos.
Un festín se dieron con mi cuerpo.
Delante EL
Vestido con su sonrisa cruel
Con voz clara me escupió.
“Cualquier otra”
y se fue…
Pasaron las horas días,
Y los días se convirtieron en años.
Tiempo marchito en soledad ahogado
En aquella cárcel de ladrillo de lamento armado
En silencio, ciego, y olvidado.
Delante EL
Vestido con su sonrisa cruel
Con voz clara me escupió.
“Olvidalá”
y se fue…
Ha pasado mucho tiempo,
Ignoro cuanto dolorido,
Cuanto, a la sombra de un recuerdo,
Cuanto en el olvido...
y aguardo verlo,
sonreírle, y gritarle
escupirle en este que se acerca,
mi último látido.
Entonces llegó EL
Con mirada cansada y abatida
Acercó sus labios a mi oído,
Entonces tristemente susurró…
¿nunca te vas a escuchar?