Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al precipitar la ofendida
virtud del silencio
Y escuchar el adagio de
nubes poderosas que rugen
Oh, la caricia de tu piel nívea
con las agujas de plata en la
inmensidad fervorosa donde
los sembrados labran tus sueños
de ojos abiertos ya huérfanos,
atentos y mudos en la lejanía,
en las piruetas coloridas y en tu
empecinada búsqueda del infinito
adonde insiste el clamor con el
retorno de los ecos.
Cuando la lluvia desnuda sacude
tus senos y mis besos recientes
vuelven al pequeño océano
adonde predomina al subir
y el iceberg vuelve a ser azul.
virtud del silencio
Y escuchar el adagio de
nubes poderosas que rugen
Oh, la caricia de tu piel nívea
con las agujas de plata en la
inmensidad fervorosa donde
los sembrados labran tus sueños
de ojos abiertos ya huérfanos,
atentos y mudos en la lejanía,
en las piruetas coloridas y en tu
empecinada búsqueda del infinito
adonde insiste el clamor con el
retorno de los ecos.
Cuando la lluvia desnuda sacude
tus senos y mis besos recientes
vuelven al pequeño océano
adonde predomina al subir
y el iceberg vuelve a ser azul.
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