Fantasmas de traslucida piel
colman de espanto mi alma,
me poseen, me dominan,
se aferran a mi garganta,
como terror traicionero
en grito de inquieta calma.
Un innegable dolor
pone límite a mi carne,
me devora, me encadena,
y me consume la sangre.
Ciegan de temor mis pasos
moscas como espesa bruma,
van revistiéndome el cuerpo
de dolorosa negrura,
ajustan a mí sus formas
cubriéndome la figura.
Busco con mano alocada
de su oscuridad la fuga
mientras mi mente se rompe
en cristales de locura.
Tras las sombras, una luz,
de tremenda claridad,
siento el temor en mis pasos,
la premura en el pisar.
Fresca luz de mi se escapa,
flota, vibra, me enloquece,
me desflora el pensamiento,
me desgarra, me retuerce,
y en dos mitades separa
mi pensamiento y mi mente.
Añorando el corazón
y los momentos vividos,
rebuscando en mi interior,
vigilándome en sigilo,
recordando las palabras
y olvidándome del grito,
me adapto sobre la luz
he inicio nuevo camino.
colman de espanto mi alma,
me poseen, me dominan,
se aferran a mi garganta,
como terror traicionero
en grito de inquieta calma.
Un innegable dolor
pone límite a mi carne,
me devora, me encadena,
y me consume la sangre.
Ciegan de temor mis pasos
moscas como espesa bruma,
van revistiéndome el cuerpo
de dolorosa negrura,
ajustan a mí sus formas
cubriéndome la figura.
Busco con mano alocada
de su oscuridad la fuga
mientras mi mente se rompe
en cristales de locura.
Tras las sombras, una luz,
de tremenda claridad,
siento el temor en mis pasos,
la premura en el pisar.
Fresca luz de mi se escapa,
flota, vibra, me enloquece,
me desflora el pensamiento,
me desgarra, me retuerce,
y en dos mitades separa
mi pensamiento y mi mente.
Añorando el corazón
y los momentos vividos,
rebuscando en mi interior,
vigilándome en sigilo,
recordando las palabras
y olvidándome del grito,
me adapto sobre la luz
he inicio nuevo camino.