Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Ellos llegaron en sombra
con amargura de mar,
se presentaron desnudos
con anciana majestad.
Rancios huesos presumían
con su enfermo crepitar.
No me sorprendió en nada
oír mi nombre pronunciar.
“Guarda ya esa tinta
y déjala entre el polvo secar.
Pídele perdón a tu madre
y pon tu cuarto a airear.
Acaricia a tus gatos
que si te van a extrañar.
Paga las deudas que tengas
y agrega otras más.
Lava tu cara y tus manos
y al sol pon a requemar
la dura piel de tu espalda
y tu sangre sin usar
porque de esto que lastras
no te vas a levantar”.
Mire en silencio una esquina
y mis brazos sentí desmayar,
en las sombras familiares
ojos rasgados relumbrar.
Despacio, pero con ansia
mis ropas me hube de quitar.
Nací solo con mi sangre
y así me quise marchar.
Tome el filo que se me ofrecía
y un surco fui a labrar
donde con desgano y con sueño
mi vida se fue a disipar
pero el consuelo postrero
que en mi tedio pude alcanzar
fue los gritos de mis gatos
que me pedían no marchar.
con amargura de mar,
se presentaron desnudos
con anciana majestad.
Rancios huesos presumían
con su enfermo crepitar.
No me sorprendió en nada
oír mi nombre pronunciar.
“Guarda ya esa tinta
y déjala entre el polvo secar.
Pídele perdón a tu madre
y pon tu cuarto a airear.
Acaricia a tus gatos
que si te van a extrañar.
Paga las deudas que tengas
y agrega otras más.
Lava tu cara y tus manos
y al sol pon a requemar
la dura piel de tu espalda
y tu sangre sin usar
porque de esto que lastras
no te vas a levantar”.
Mire en silencio una esquina
y mis brazos sentí desmayar,
en las sombras familiares
ojos rasgados relumbrar.
Despacio, pero con ansia
mis ropas me hube de quitar.
Nací solo con mi sangre
y así me quise marchar.
Tome el filo que se me ofrecía
y un surco fui a labrar
donde con desgano y con sueño
mi vida se fue a disipar
pero el consuelo postrero
que en mi tedio pude alcanzar
fue los gritos de mis gatos
que me pedían no marchar.
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