Sergi Siré
Poeta asiduo al portal
AL ENEMIGO
Al enemigo,
esculpo en versos tus reproches,
con tu demagogia me hago un bonito abrigo.
Mantente quieto, no te muevas,
permíteme desmigarte, déjame sacarte un retrato.
Al enemigo,
al subrrealista empedernido,
retorcería tus huesos hasta gozar con su crujido.
Mantente cerca, quiero mirarte,
permíteme de un golpe de pluma devolverte al infierno.
Al enemigo,
al herbicida de la dignidad,
Mantente atento, siempre blasfemando,
al analista de la sociedad siendo él un gran enigma.
Pues mira, yo no te entiendo,
ya ves, no puedes volar sin alas, eres un necio.
Te odio, nunca mi intención fue hacerlo.
Pues mira, ¿tú no me entiendes?
Será que soy medianamente un ignorante.
No como tú, siempre tan repugnante.
Pues mira, yo sólo grito,
que hasta aquí hemos llegado,
que hasta aquí tu de loro pico.
Pues ves, ¿me has escuchado?
Que todos estamos hartos de que vayas "de"
Que tu fachada carcomida ha terminado derrumbando.
Pues ves, ¿Cómo lo hice?
Te creí, te sentí,
poco a poco me fuíste envenenado.
Al enemigo,
que eso creíste,
si el veneno nunca me lo fuí tragando.
Al amigo pedante de un plumazo me he cargado.
esculpo en versos tus reproches,
con tu demagogia me hago un bonito abrigo.
Mantente quieto, no te muevas,
permíteme desmigarte, déjame sacarte un retrato.
Al enemigo,
al subrrealista empedernido,
retorcería tus huesos hasta gozar con su crujido.
Mantente cerca, quiero mirarte,
permíteme de un golpe de pluma devolverte al infierno.
Al enemigo,
al herbicida de la dignidad,
Mantente atento, siempre blasfemando,
al analista de la sociedad siendo él un gran enigma.
Pues mira, yo no te entiendo,
ya ves, no puedes volar sin alas, eres un necio.
Te odio, nunca mi intención fue hacerlo.
Pues mira, ¿tú no me entiendes?
Será que soy medianamente un ignorante.
No como tú, siempre tan repugnante.
Pues mira, yo sólo grito,
que hasta aquí hemos llegado,
que hasta aquí tu de loro pico.
Pues ves, ¿me has escuchado?
Que todos estamos hartos de que vayas "de"
Que tu fachada carcomida ha terminado derrumbando.
Pues ves, ¿Cómo lo hice?
Te creí, te sentí,
poco a poco me fuíste envenenado.
Al enemigo,
que eso creíste,
si el veneno nunca me lo fuí tragando.
Al amigo pedante de un plumazo me he cargado.