Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oculto mi rostro
tras una cortina de sombras.
Y aunque sé que no hay normas
sigo buscando mi suerte.
Parezco un tanto inerte
caminando por los valles
de una ciudad sin calles
un tanto dormida, un tanto
ausente.
Y reconcilio
mi eternidad ante el vacío de la mente
y por más que sea frecuente
no consigo despertarme.
Seguiré caminando hasta llegar al precipicio
y aunque sé que el suicidio es ilícito
llegaré a caer sin sentirlo.
Mi corazón guardaré en el pecho
cuidando de no herirlo.
Aclaro que solo es poesía. El suicidio no es solución a nada.