AL ATARDECER
Vuelan en la tarde los pensamientos.
El ocaso promueve los vientos que soplan.
En la melodía que mueven los tiempos
se escapa el gemido de una linda nota.
El virginal eco de dormida niebla
que surca los mares en su eterno abril
cobija rumores que en el alma tiemblan
por los ardorosos suspiros sin fin.
El cálido aliento del romance alegre
con sus emociones parece decir:
no temas al tiempo porque el tiempo es bueno,
no temas al tiempo procura vivir.
Y al son de los ecos del amor viajero
que atraviesa mares o cielos de amor,
recorre el sendero, cual lenguas de fuego,
el beso meloso del más tierno ardor.
Es la tarde bella, trinan los jilgueros.
Un lucero niño se escapó temprano
y trajo los ecos de un amor lejano.
Es la tarde alegre. Alegre está el cielo.
Es la tarde bella ya se oculta el sol
en los gritos dulces que espera el amor.
fraborin
Vuelan en la tarde los pensamientos.
El ocaso promueve los vientos que soplan.
En la melodía que mueven los tiempos
se escapa el gemido de una linda nota.
El virginal eco de dormida niebla
que surca los mares en su eterno abril
cobija rumores que en el alma tiemblan
por los ardorosos suspiros sin fin.
El cálido aliento del romance alegre
con sus emociones parece decir:
no temas al tiempo porque el tiempo es bueno,
no temas al tiempo procura vivir.
Y al son de los ecos del amor viajero
que atraviesa mares o cielos de amor,
recorre el sendero, cual lenguas de fuego,
el beso meloso del más tierno ardor.
Es la tarde bella, trinan los jilgueros.
Un lucero niño se escapó temprano
y trajo los ecos de un amor lejano.
Es la tarde alegre. Alegre está el cielo.
Es la tarde bella ya se oculta el sol
en los gritos dulces que espera el amor.
fraborin