acontista1967
Poeta recién llegado
Al ángel que nos mira
De cara al mundo,
De espaldas al fuego ardiente de tu espada flamígera.
El verdor ante mí,
El aleteo de las frondas entre el murmullo cambiante de la rosa de los vientos:
Su cálida caricia en los estíos. . . sus cataclismos hórridos también.
De tu lado, la plenitud,
El sol eterno de la primavera eterna
En el profundo azul del cielo que no cesa,
Y que no tendrá ocaso.
Enfrente mío,
La búsqueda extenuante del pan de cada día,
El plomizo crepúsculo de los días aciagos
Y el solariego tálamo de mis masturbaciones.
De tu lado los pájaros, su vuelo ineluctable,
Y el líquido raudal de su canto traslúcido.
Sobre el invisible y justo medio, me hallarás:
En mortal equilibrio entre la plenitud que añoro y que custodias
Y el acaso del tiempo que me agobia, y me acecha sin tregua.
De cara al mundo,
De espaldas al fuego ardiente de tu espada flamígera.
El verdor ante mí,
El aleteo de las frondas entre el murmullo cambiante de la rosa de los vientos:
Su cálida caricia en los estíos. . . sus cataclismos hórridos también.
De tu lado, la plenitud,
El sol eterno de la primavera eterna
En el profundo azul del cielo que no cesa,
Y que no tendrá ocaso.
Enfrente mío,
La búsqueda extenuante del pan de cada día,
El plomizo crepúsculo de los días aciagos
Y el solariego tálamo de mis masturbaciones.
De tu lado los pájaros, su vuelo ineluctable,
Y el líquido raudal de su canto traslúcido.
Sobre el invisible y justo medio, me hallarás:
En mortal equilibrio entre la plenitud que añoro y que custodias
Y el acaso del tiempo que me agobia, y me acecha sin tregua.
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