Dulce Soledad
Poeta recién llegado
Agradecimiento (gratitud girondiana)
Gracias a las sensaciones;
dolor,
frío,
calor,
humedad,
miedo,
temple,
entereza.
Gracias al viento
a los ríos,
al mar,
a las costas solitarias,
a las rutas,
a los camioneros,
al horizonte.
Gracias a la ebriedad,
a todos los permisos,
a las mentiras,
a la sospecha,
a la sorpresa,
al enojo,
a la calma,
al desamor,
al olvido,
a la indiferencia,
al engaño y al desengaño,
al perdón y a las disculpas,
muchas gracias a todo este absurdo.
Gracias al desatino de hoy,
(al de mañana también)
al Dios que se equivoca,
a la locura,
a la nostalgia,
a la angustia -si viene con llanto-,
a lo inentendible.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a la ciencia y su gente,
a los rosarios y a las oraciones,
a los médicos y a los curas,
y a todos aquellos que de alguna forma curan.
Gracias infinitas por todo,
muchas gracias.
Dulce Soledad Suárez. Agradecida.
Dulce Soledad Suárez, Buenos Aires, enero de 2011
Gracias a las sensaciones;
dolor,
frío,
calor,
humedad,
miedo,
temple,
entereza.
Gracias al viento
a los ríos,
al mar,
a las costas solitarias,
a las rutas,
a los camioneros,
al horizonte.
Gracias a la ebriedad,
a todos los permisos,
a las mentiras,
a la sospecha,
a la sorpresa,
al enojo,
a la calma,
al desamor,
al olvido,
a la indiferencia,
al engaño y al desengaño,
al perdón y a las disculpas,
muchas gracias a todo este absurdo.
Gracias al desatino de hoy,
(al de mañana también)
al Dios que se equivoca,
a la locura,
a la nostalgia,
a la angustia -si viene con llanto-,
a lo inentendible.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a la ciencia y su gente,
a los rosarios y a las oraciones,
a los médicos y a los curas,
y a todos aquellos que de alguna forma curan.
Gracias infinitas por todo,
muchas gracias.
Dulce Soledad Suárez. Agradecida.
Dulce Soledad Suárez, Buenos Aires, enero de 2011