Mercedes
Poeta adicto al portal
Agonía
Media muerta, algo viva,
es como hoy, como todos los días, deprimida.
Acantonada en mis penas,
en el rincón de la melancolía.
Escribo y lloro, pero sola, sola estoy,
sólo con lienzo y tintero, así es día.
Amargada o ilusionada no lo sé,
recordando, pensando en alguien puede ser.
Llorando de amargura y no de pena, nunca de pena.
Estoy encajonada en el tiempo,
ese tiempo que no perdona,
que hiere profundo, muy profundo,
en lo más hondo de mis memorias,
añejas pero no olvidadas,
aquellas que son como el vino,
mientras más se guardan mejor se disfrutan.
Sola estoy viviendo de eso, de memorias.
y justo en ese instante un suspiro me aborda, me acosa.
Quebrándome el pecho, el cual ya sajado,
no siente pena . ya no siente.
Mi cuerpo es una suma de penas y expresiones calladas;
las cuales al querer safarse de mí se pierden,
se esconden, en un despoblado terreno,
en mis pensamientos, aquellos que se confunden entre si,
en un torrente cerrado y sin salida,
que se va muriendo, se va consumando.
Vestida de luto esperando mi muerte.
Me he visto en un mundo vacío,
lleno de nada, lleno de pena,
de temores ocultos.
Casi no puedo ver, ya ni escucho ¿Me he perdido?
No encuentro lugar ¿estaré en un olvido?
No sé no sé nada.
Arrastrándome por los caminos de la vida,
aferrándome a ella.
Haciendo más larga mi agonía.
Me sigue la muerte, no me deja, la siento,
respiro su aliento muy cerca, me va alcanzando,
su picara carcajada perturba mi cerebro,
mis emociones y pensamientos.
No puedo más!!!...Me estoy muriendo.
Media muerta, algo viva,
es como hoy, como todos los días, deprimida.
Acantonada en mis penas,
en el rincón de la melancolía.
Escribo y lloro, pero sola, sola estoy,
sólo con lienzo y tintero, así es día.
Amargada o ilusionada no lo sé,
recordando, pensando en alguien puede ser.
Llorando de amargura y no de pena, nunca de pena.
Estoy encajonada en el tiempo,
ese tiempo que no perdona,
que hiere profundo, muy profundo,
en lo más hondo de mis memorias,
añejas pero no olvidadas,
aquellas que son como el vino,
mientras más se guardan mejor se disfrutan.
Sola estoy viviendo de eso, de memorias.
y justo en ese instante un suspiro me aborda, me acosa.
Quebrándome el pecho, el cual ya sajado,
no siente pena . ya no siente.
Mi cuerpo es una suma de penas y expresiones calladas;
las cuales al querer safarse de mí se pierden,
se esconden, en un despoblado terreno,
en mis pensamientos, aquellos que se confunden entre si,
en un torrente cerrado y sin salida,
que se va muriendo, se va consumando.
Vestida de luto esperando mi muerte.
Me he visto en un mundo vacío,
lleno de nada, lleno de pena,
de temores ocultos.
Casi no puedo ver, ya ni escucho ¿Me he perdido?
No encuentro lugar ¿estaré en un olvido?
No sé no sé nada.
Arrastrándome por los caminos de la vida,
aferrándome a ella.
Haciendo más larga mi agonía.
Me sigue la muerte, no me deja, la siento,
respiro su aliento muy cerca, me va alcanzando,
su picara carcajada perturba mi cerebro,
mis emociones y pensamientos.
No puedo más!!!...Me estoy muriendo.