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Afrodita Lacerada

Edouard

Poeta adicto al portal
El sol ardiente colma tu cólera solapada con hiel despechada. De damisela furibunda pero perdidamente enamorada. Las noches eternas son para fraguar, en el recinto alquimista, el homúnculo de la sinceridad e inocencia. Ya los titanes desmenbran tu corazón contrariado. Y una carcajada áurea contamina tu espíritu desasosegado. Oh ! Afrodita Lacerada. Pétalos de nácar. Envueltos en atmósfera demoníaca roban tus lujuriosos sueños. Y te hunden en la alcoba de comensales intemperantes. Ya aprenderás la lección divina. Oh ! Damisela petrificada. Es hora ya de asestarte el dardo cupidico. En las entrañas de persona non grata. Para que sufras insidiosa mente. Y así relampageen en tus ojos de buey la tetraletargia eterna de una vida de amor traicionado.
 
El sol ardiente colma tu cólera solapada con hiel despechada. De damisela furibunda pero perdidamente enamorada. Las noches eternas son para fraguar, en el recinto alquimista, el homúnculo de la sinceridad e inocencia. Ya los titanes desmenbran tu corazón contrariado. Y una carcajada áurea contamina tu espíritu desasosegado. Oh ! Afrodita Lacerada. Pétalos de nácar. Envueltos en atmósfera demoníaca roban tus lujuriosos sueños. Y te hunden en la alcoba de comensales intemperantes. Ya aprenderás la lección divina. Oh ! Damisela petrificada. Es hora ya de asestarte el dardo cupidico. En las entrañas de persona non grata. Para que sufras insidiosa mente. Y así relampageen en tus ojos de buey la tetraletargia eterna de una vida de amor traicionado.
El amor volverá a sonreírle, de ello estoy seguro.
Feliz Navidad.

Saludos
 
Alde, gracias por tu atención a mis poesías y feliz navidad a tí también. En esta prosa quise torturar oniricamente a la diosa del amor. Mediante transmutaciones paganas y subterfugios teogonicos. Para, así bajar del áureo pedestal a tal numen sagrado que muchas veces se comporta como le da la real gana. Atentamente, Edouard.
 
AnonimamenteYo, la diosa del amor es esta vez desquiciada por su propio influjo magnético desmesurado. Sufre las consecuencias de la némesis y es extrapolada hacia una tortura alquímica. Que en este caso la lleva no sólo ha crear un homúnculo sino a ser relegada a la presencia imponderable del desgarramiento vital. Atentamente Edouard.
 
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