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Desciende la niebla oscura
cubre su manto la noche
mortecina, húmeda, fría,
alargando la madrugada
que vence al nacer del día.
Furiosas las olas del mar
vomitan dragones nubios,
surgen de la boira bruna
sus gélidos ojos de fuego.
Miles de Jonás emergen
después de cruzar los mares
del vientre de la ballena
a conquistar nuestras calles.
Negros de orgullosa piel
para evitar las pandemias
de unas guerras eternas,
de un río que los ahoga
en los desiertos de arena.
Huyen de un sol que quema
hasta adormecer los cuerpos,
de la hambruna que amenaza
casi todo un hemisferio.
Dioses de ébano brillante
navegan ríos de asfalto,
huyen invictos guerreros
conocen la suerte esquiva,
internándose en la tierra
caminando a la deriva.
De los mares de tinieblas
surgirá un dragón de fuego
desconocido y hambriento
que destruirá el Universo.
Desciende la niebla oscura
cubre su manto la noche
mortecina, húmeda, fría,
alargando la madrugada
que vence al nacer del día.
Furiosas las olas del mar
vomitan dragones nubios,
surgen de la boira bruna
sus gélidos ojos de fuego.
Miles de Jonás emergen
después de cruzar los mares
del vientre de la ballena
a conquistar nuestras calles.
Negros de orgullosa piel
para evitar las pandemias
de unas guerras eternas,
de un río que los ahoga
en los desiertos de arena.
Huyen de un sol que quema
hasta adormecer los cuerpos,
de la hambruna que amenaza
casi todo un hemisferio.
Dioses de ébano brillante
navegan ríos de asfalto,
huyen invictos guerreros
conocen la suerte esquiva,
internándose en la tierra
caminando a la deriva.
De los mares de tinieblas
surgirá un dragón de fuego
desconocido y hambriento
que destruirá el Universo.