IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
afirmando mi debilidad,
firmando mi firmeza con efimeridad,
porque toda finitud
de la rectitud del tiempo depende,
afirmando cada verdad,
afirmando
que cada mentira limita con lo palpable,
afirmando
que los limites los dicta la mente,
y los siente la mente,
y su encierro nos vuelve dementes,
afirmando
que lo mas delirante es lo mas lógico,
y lo mas lógico
muchas veces no es realidad,
afirmando
que el cielo no es infierno,
pero cualquier celestialidad
palpita en cada percepción humana,
afirmando
que el infierno también conoce la calma,
afirmando que la calma es silencio,
y que el silencio es atemporal,
aunque nos susurra
que quiere quebrarse,
y es que la ansiedad ansia su fin,
afirmando
que la muerte habita en nuestro pecho.
firmando mi firmeza con efimeridad,
porque toda finitud
de la rectitud del tiempo depende,
afirmando cada verdad,
afirmando
que cada mentira limita con lo palpable,
afirmando
que los limites los dicta la mente,
y los siente la mente,
y su encierro nos vuelve dementes,
afirmando
que lo mas delirante es lo mas lógico,
y lo mas lógico
muchas veces no es realidad,
afirmando
que el cielo no es infierno,
pero cualquier celestialidad
palpita en cada percepción humana,
afirmando
que el infierno también conoce la calma,
afirmando que la calma es silencio,
y que el silencio es atemporal,
aunque nos susurra
que quiere quebrarse,
y es que la ansiedad ansia su fin,
afirmando
que la muerte habita en nuestro pecho.