nacho28760
Poeta recién llegado
Pobre de aquel que crea que somos débiles.
Pobre de aquel que crea que un corazón herido es frágil.
Porque somos kamikaces.
Y nos vamos a tirar a la piscina.
Sea ésta de agua, sangre o barro.
Sea ésta de vainilla, veneno o cuchillos.
Como si es de fuego.
Cuando no hay nada más que perder, sólo se puede ganar.
No somos pocos, aunque parezca. Juntad nuestros trozos y haced la cuenta.
No nos vamos a rendir más, no podemos.
Puede que nos inmolemos al Sol,
que nos suicidemos en noches de Luna llena.
Pero jamás vosotros seréis los culpables.
Ni nosotros vuestras víctimas.
El mérito, como dijo una lesbiana, es de las musas.
Cuanto más nos critiquéis, más poemas haremos, más poesía seremos.
Porque algunos quemamos, otros, somos viento y otros, música.
A veces nos ahogamos en el vaso de nuestras propias lágrimas, si.
Y solemos vivir con el corazón de gallina. Y de vuelta y media.
Somos chispa, energía muchas veces fácil de apagar.
Somos sótanos que practican magia.
Somos Otoño.
Somos un sueño, fugaz.
¿Pero qué sabréis vosotros de los colores, si no os han dolido?
¿Qué sabréis de la lluvia, si nunca habéis sido una?
Vulnerables, como los que más.
Y con mil tiritas a cuestas y escudos a rastras y demasiadas costras, que no cicatrizan.
Que la tierra muere, el amor se apaga y el humano ahoga.
Nos estáis ahogando, y lo sabéis.
Pero pobre de aquel que crea que somos débiles.
Nosotros, somos raíces y salpicamos flores a vuestros billetes grises.
Nosotros, somos poetas.
Pobre de aquel que crea que un corazón herido es frágil.
Porque somos kamikaces.
Y nos vamos a tirar a la piscina.
Sea ésta de agua, sangre o barro.
Sea ésta de vainilla, veneno o cuchillos.
Como si es de fuego.
Cuando no hay nada más que perder, sólo se puede ganar.
No somos pocos, aunque parezca. Juntad nuestros trozos y haced la cuenta.
No nos vamos a rendir más, no podemos.
Puede que nos inmolemos al Sol,
que nos suicidemos en noches de Luna llena.
Pero jamás vosotros seréis los culpables.
Ni nosotros vuestras víctimas.
El mérito, como dijo una lesbiana, es de las musas.
Cuanto más nos critiquéis, más poemas haremos, más poesía seremos.
Porque algunos quemamos, otros, somos viento y otros, música.
A veces nos ahogamos en el vaso de nuestras propias lágrimas, si.
Y solemos vivir con el corazón de gallina. Y de vuelta y media.
Somos chispa, energía muchas veces fácil de apagar.
Somos sótanos que practican magia.
Somos Otoño.
Somos un sueño, fugaz.
¿Pero qué sabréis vosotros de los colores, si no os han dolido?
¿Qué sabréis de la lluvia, si nunca habéis sido una?
Vulnerables, como los que más.
Y con mil tiritas a cuestas y escudos a rastras y demasiadas costras, que no cicatrizan.
Que la tierra muere, el amor se apaga y el humano ahoga.
Nos estáis ahogando, y lo sabéis.
Pero pobre de aquel que crea que somos débiles.
Nosotros, somos raíces y salpicamos flores a vuestros billetes grises.
Nosotros, somos poetas.