[center:d77656f8d3]La calma,
encantamiento de un misterio,
indescifrable,
condena a la espera de un orden,
inalterable.
Como un coral
inmensurable,
se halla inerte en el fondo
de un océano,
interminable.
La urgencia,
fuego de una hoguera,
inapagable,
arde, quema, consume maderos
incalculables.
Como un tiburón,
insaciable,
roba vidas de un océano,
calmo y reservado,
inimaginable.
El saber,
fuente de una mente,
honorable,
ata su dueño a la busca de una meta,
inalcanzable.
Como un hipocampo,
inencontrable,
se esconde y camufla
en un océano
inabarcable.
En el mundo,
conglomerado de discordancias,
innumerables,
rige un carpe diem, un ideal
irrealizable.
Como un océano,
interminable,
donde muere el coral,
se esconde el hipocampo
e impera el tiburón,
como un dictador
inexorable. [/center:d77656f8d3]
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encantamiento de un misterio,
indescifrable,
condena a la espera de un orden,
inalterable.
Como un coral
inmensurable,
se halla inerte en el fondo
de un océano,
interminable.
La urgencia,
fuego de una hoguera,
inapagable,
arde, quema, consume maderos
incalculables.
Como un tiburón,
insaciable,
roba vidas de un océano,
calmo y reservado,
inimaginable.
El saber,
fuente de una mente,
honorable,
ata su dueño a la busca de una meta,
inalcanzable.
Como un hipocampo,
inencontrable,
se esconde y camufla
en un océano
inabarcable.
En el mundo,
conglomerado de discordancias,
innumerables,
rige un carpe diem, un ideal
irrealizable.
Como un océano,
interminable,
donde muere el coral,
se esconde el hipocampo
e impera el tiburón,
como un dictador
inexorable. [/center:d77656f8d3]
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