• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Acuñado Indeleble

Luis Makianich

Poeta recién llegado
Cacho-monedaV-LOW.jpg


“Acuñado”, Electrografía de Luis Makianich, 2010.


Jacinto Robles siempre se preguntaba qué era lo que lo motivaba a escribir; a plasmar en un pedazo de papel lo primero que le venía a la mente; a transgredir con su imaginación lo que usualmente fuese una verdad indiscutible con el simple objeto de refutarla. Su naturaleza lo puso en la vereda de enfrente de cualquier discusión, sin importar el tema ni el motivo que lo impulsase a confrontarlo, siempre solía encontrar un punto de vista diferente que lo avalara en sus argumentos e indefectiblemente pretendía salir victorioso aún cuando el resultado terminase dañando sus verdaderos intereses. Generó mecanismos de defensa para cualquier controversia a tal punto que llegó a considerárselo “El rey de la polémica”, aunque ese mote sonara un tanto a sorna según su propia apreciación.
Hoy Jacinto se ha distanciado de sus amistades y se encuentra recluido en una pequeña embarcación, que lo aisla de las contiendas verbales y lo mantiene a salvo de sus propias sentencias y frases acuñadas por su espíritu de contradecir la realidad que lo abruma. El ha comprobado que escribir es como mantener una discusión consigo mismo, y por lo tanto no existe la posibilidad de salir herido; de hecho, al desarrollar ambos lados del diálogo, siempre está a tiempo de cambiar de bando, como en una partida solitaria de ajedrez, donde uno siempre gana.
Cada vez pone proa a un diferente puerto que le de el punto de partida para un nuevo viaje hacia lo desconocido, y así poder descubrir un nuevo mundo de historias y sucesos; de conflictos y soluciones que lo ayuden a vivir en carne propia cada evento como si fuese propio, pero desde cada diferente ángulo, donde sufrir y gozar se dan la mano a sabiendas que de todos modos, la historia terminará cuando él lo decida, con solo cerrar la tapa de su ordenador portatil.
En todo este tiempo, descubrió un único conflicto que no pudo resolver…El haber acuñado en su alma el vacío que le provoca haber vivido una vida imaginaria, de la que quedan algunos vestigios en el interior de su computadora, pero ningún vívido recuerdo dentro de su corazón.
 
Cacho-monedaV-LOW.jpg


“Acuñado”, Electrografía de Luis Makianich, 2010.


Jacinto Robles siempre se preguntaba qué era lo que lo motivaba a escribir; a plasmar en un pedazo de papel lo primero que le venía a la mente; a transgredir con su imaginación lo que usualmente fuese una verdad indiscutible con el simple objeto de refutarla. Su naturaleza lo puso en la vereda de enfrente de cualquier discusión, sin importar el tema ni el motivo que lo impulsase a confrontarlo, siempre solía encontrar un punto de vista diferente que lo avalara en sus argumentos e indefectiblemente pretendía salir victorioso aún cuando el resultado terminase dañando sus verdaderos intereses. Generó mecanismos de defensa para cualquier controversia a tal punto que llegó a considerárselo “El rey de la polémica”, aunque ese mote sonara un tanto a sorna según su propia apreciación.
Hoy Jacinto se ha distanciado de sus amistades y se encuentra recluido en una pequeña embarcación, que lo aisla de las contiendas verbales y lo mantiene a salvo de sus propias sentencias y frases acuñadas por su espíritu de contradecir la realidad que lo abruma. El ha comprobado que escribir es como mantener una discusión consigo mismo, y por lo tanto no existe la posibilidad de salir herido; de hecho, al desarrollar ambos lados del diálogo, siempre está a tiempo de cambiar de bando, como en una partida solitaria de ajedrez, donde uno siempre gana.
Cada vez pone proa a un diferente puerto que le de el punto de partida para un nuevo viaje hacia lo desconocido, y así poder descubrir un nuevo mundo de historias y sucesos; de conflictos y soluciones que lo ayuden a vivir en carne propia cada evento como si fuese propio, pero desde cada diferente ángulo, donde sufrir y gozar se dan la mano a sabiendas que de todos modos, la historia terminará cuando él lo decida, con solo cerrar la tapa de su ordenador portatil.
En todo este tiempo, descubrió un único conflicto que no pudo resolver…El haber acuñado en su alma el vacío que le provoca haber vivido una vida imaginaria, de la que quedan algunos vestigios en el interior de su computadora, pero ningún vívido recuerdo dentro de su corazón.


Jacinto aprendió una lección fruto de su propia vivencia, de la cual queda aún vestigios externos a él.
Escribir es, como sostiene esta prosa, una forma de discutir consigo mismo sin riesgo de salir herido, pues se convierte en una introspección que nos permite crecer.
Me ha encantado leerte, dejo estrellas merecidas.
Abrazos.
Ana
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba