Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Acta de bautismo por Gonzalo Rojas
Es Rojas, es Gonzalo, es, no es, apenas
aprieta sus palabras contra el eterno abismo,
augura sin misterio la muerte ya rodeada,
por tanto convertida en prodigio de otra vida,
y canta cuando calla, porque si al revés callara
cuanto cantó sería un misil sin nomeolvides
o un rostro derretido en la vela que lo alumbra
o un huérfano que se alza tras el padre al que asesina.
Es rojo, es ya González, o Pérez o pereza,
o todos viejos libros que dejan la crisálida
para volverse barcos y limones y volcanes
o un simple orgasmo exento de putas y poesía.
Es par la noche en ellos, su sábana extendida
desde un pubis natal a un deudo sin sonrisa,
se trata una vez más del juego simplemente
entre parto-cuchilla y sepulcro-cortadura,
entre beso-reloj y nada-en-los-humanos.
Por eso no murió, porque en la choza un niño
se sirve una galleta creyendo que es el cielo.
13 11 11
Es Rojas, es Gonzalo, es, no es, apenas
aprieta sus palabras contra el eterno abismo,
augura sin misterio la muerte ya rodeada,
por tanto convertida en prodigio de otra vida,
y canta cuando calla, porque si al revés callara
cuanto cantó sería un misil sin nomeolvides
o un rostro derretido en la vela que lo alumbra
o un huérfano que se alza tras el padre al que asesina.
Es rojo, es ya González, o Pérez o pereza,
o todos viejos libros que dejan la crisálida
para volverse barcos y limones y volcanes
o un simple orgasmo exento de putas y poesía.
Es par la noche en ellos, su sábana extendida
desde un pubis natal a un deudo sin sonrisa,
se trata una vez más del juego simplemente
entre parto-cuchilla y sepulcro-cortadura,
entre beso-reloj y nada-en-los-humanos.
Por eso no murió, porque en la choza un niño
se sirve una galleta creyendo que es el cielo.
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