Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Encarné en la noche eterna de los siglos,
acompañado de sonámbulos grillos,
sólo para verte, sólo para amarte.
Inmortal símbolo ritual del sacrificio,
eres tu mujer mi religión.
Eres el pan y vino de mi aliento,
el latido de mi respiración.
Invocando las almas perdidas,
las almas calladas presentes,
las almas ruidosas y ausentes,
confieso y manifiesto mi amor por ti.
Por ti vivo, por ti muero…
Ven y entrégame tu juventud.
Hagamos un pacto de sangre.
Alegres cantando la canción de la muerte…
Mi patria, mi lucha… eres tú.
Hoy cumpliré con mí destino cósmico.
Una antorcha me conduce hacia ti,
con reverencia ingreso a tu sepulcro...
Nada se compara contigo,
Nada es más hermoso que tú.
Por ti destruiré los templos,
y mataré a los dos testigos,
No habrá apocalipsis…
Sólo Génesis y nacimiento.
Los cobardes, débiles y enfermos morirán.
los que no te amaron…
Detrás del castillo tenebroso,
En este lugar sagrado para mí,
en este campo será la gran batalla.
Entraremos a la cripta,
Nos amaremos por siempre.
Ellos deberán ser exterminados de la tierra.
sólo quedaremos tú y yo… retozando en el parque.
Enciende y aviva la llama sagrada,
en este mar de pasiones tormentosas,
en el laberinto de cuevas misteriosas
En la penumbra de la noche esvástica.
Acompañado de sonámbulos grillos,
leeré el Alfabeto rúnico de tu cuerpo,
y beberé del Santo Grial de tu sexo.
acompañado de sonámbulos grillos,
sólo para verte, sólo para amarte.
Inmortal símbolo ritual del sacrificio,
eres tu mujer mi religión.
Eres el pan y vino de mi aliento,
el latido de mi respiración.
Invocando las almas perdidas,
las almas calladas presentes,
las almas ruidosas y ausentes,
confieso y manifiesto mi amor por ti.
Por ti vivo, por ti muero…
Ven y entrégame tu juventud.
Hagamos un pacto de sangre.
Alegres cantando la canción de la muerte…
Mi patria, mi lucha… eres tú.
Hoy cumpliré con mí destino cósmico.
Una antorcha me conduce hacia ti,
con reverencia ingreso a tu sepulcro...
Nada se compara contigo,
Nada es más hermoso que tú.
Por ti destruiré los templos,
y mataré a los dos testigos,
No habrá apocalipsis…
Sólo Génesis y nacimiento.
Los cobardes, débiles y enfermos morirán.
los que no te amaron…
Detrás del castillo tenebroso,
En este lugar sagrado para mí,
en este campo será la gran batalla.
Entraremos a la cripta,
Nos amaremos por siempre.
Ellos deberán ser exterminados de la tierra.
sólo quedaremos tú y yo… retozando en el parque.
Enciende y aviva la llama sagrada,
en este mar de pasiones tormentosas,
en el laberinto de cuevas misteriosas
En la penumbra de la noche esvástica.
Acompañado de sonámbulos grillos,
leeré el Alfabeto rúnico de tu cuerpo,
y beberé del Santo Grial de tu sexo.
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