Actualmente no debemos hacer mucho esfuerzo para ser confrontados con mensajes que están enfocados sobre la escasez : los almacenamientos de energía se están agotando, domina una escasez en el mercado laboral, nuestro poder de adquisición baja, etc etc. Cuando observamos nuestros propios pensamientos nos percatamos rapidamente que como seres humanos a menudo pensamos desde una escasez : tenemos poco tiempo, pensamos que no somos lo suficientemente buenos, tenemos poca experiencia para solicitar ese trabajo, no tenemos los suficientes recursos para dar ese nuevo paso en nuestras vidas. Y así podemos por el momento seguir la suma de toda clase de asuntos donde tenemos escasa experiencia.
Por naturaleza tenemos la costumbre de enfocarnos sobre la escasez en lugar de la abundancia. Nuestro cerebro está entrenado para activarse cuando hay escasez de algo. Para protegernos seguramente. De tal forma que estemos avisados a tiempo y podamos encontrar una solución para protegernos de un posible peligro. Es verdaderamente un serio reverso de esa medalla. Al centrarnos tanto en todo lo que no está o donde falta, a menudo olvidamos lo que está.
Como seres humanos no nos percatamos que - a pesar de la complejidad de las circunstancias que nos rodean - que nosotros mismos podemos tomar medidas para crear más abundancia en nuestras vidas. Abundancia y escasez es una paradoja. La escasez no puede estar presente sin la abundancia y viceversa. Todos soñamos con un tiempo de abundancia, pero cuando tenemos alguna vez una agenda vacía, y tenemos tiempo entonces, nos sentimos incómodos. Lo primero que hacemos casi automáticamente es volver a llenar esa agenda con toda clase de citas, para poder demostrar lo ocupados que estamos. Nos hemos acostumbrado a tener muy poco de algo : poco tiempo, poco dinero, poca experiencia. Se siente casi antinatural experimentar una abundancia de algo en estos tiempos. Muchas veces experimentar la bundancia va unido con serias sensaciones de inseguridad y modestia frente a nuestros más allegados que tienen menos. Aquí nos saboteamos a nosotros mismos a veces, seguramente inconscientemente, caminar hacia esa abundancia. Para inclinarnos hacia atrás al lugar que se siente familiar. Ese lugar que conocemos. Nos cuesta pararnos en ese campo de tensión, el lugar entre escasez y abundancia. Igual que ese lugar donde tenemos que atrevernos a pararnos un rato para crecer como seres humanos.
Por naturaleza tenemos la costumbre de enfocarnos sobre la escasez en lugar de la abundancia. Nuestro cerebro está entrenado para activarse cuando hay escasez de algo. Para protegernos seguramente. De tal forma que estemos avisados a tiempo y podamos encontrar una solución para protegernos de un posible peligro. Es verdaderamente un serio reverso de esa medalla. Al centrarnos tanto en todo lo que no está o donde falta, a menudo olvidamos lo que está.
Como seres humanos no nos percatamos que - a pesar de la complejidad de las circunstancias que nos rodean - que nosotros mismos podemos tomar medidas para crear más abundancia en nuestras vidas. Abundancia y escasez es una paradoja. La escasez no puede estar presente sin la abundancia y viceversa. Todos soñamos con un tiempo de abundancia, pero cuando tenemos alguna vez una agenda vacía, y tenemos tiempo entonces, nos sentimos incómodos. Lo primero que hacemos casi automáticamente es volver a llenar esa agenda con toda clase de citas, para poder demostrar lo ocupados que estamos. Nos hemos acostumbrado a tener muy poco de algo : poco tiempo, poco dinero, poca experiencia. Se siente casi antinatural experimentar una abundancia de algo en estos tiempos. Muchas veces experimentar la bundancia va unido con serias sensaciones de inseguridad y modestia frente a nuestros más allegados que tienen menos. Aquí nos saboteamos a nosotros mismos a veces, seguramente inconscientemente, caminar hacia esa abundancia. Para inclinarnos hacia atrás al lugar que se siente familiar. Ese lugar que conocemos. Nos cuesta pararnos en ese campo de tensión, el lugar entre escasez y abundancia. Igual que ese lugar donde tenemos que atrevernos a pararnos un rato para crecer como seres humanos.
Última edición: