prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.
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