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Abril

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.
 
Última edición:
Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un transplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.
Me ha gustado tu poema. Contundente, reflexivo...con fuerza. Un saludo.
 
Profundos versos, adornados por imágenes espectaculares.

Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.
 
Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.

Lucha frente a una injusticia que nos rodea, tiempos de necesidad
para variar los codigos que nos apresan. interesante obra llena de
elementos para reflexionar. felicidades. luzyabsenta
 
Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.
Interesante recorrido por estos paisajes de un abril sobre el pecho, siempre un gusto saborear tus letras, saludos y abrazos poeta
 
El individuo frente a un mundo decadente, la soledad del animal humano que se siente aislado en un entorno hostil o extraño; el individuo que sólo puede ser salvado por la mano del amor y la inocencia... Profundo, interesante y reflexivo poema, querido amigo.
Un abrazo, Marius.
 
Se siente mucha soledad entre los tigres.
El vidrio blindado que nos separa
pertenece a un dogma que vio nacer
el instante próximo a la decadencia.
Detrás de mí, la sociedad de los travestís
sobre el pavimento descolorido
mira a las pulseras de identificación que las fieras llevan al cuello.
Mi alma se baña de olvidos en la baba de los tigres
hasta que mi hija agarra lo que queda de mi mano,
lo que queda de un hombre cuando se ve a sí mismo en los ojos de un tigre moribundo.
Marchamos para la estantería de los souvenirs.
Atrás, los tigres se sofocan en su cubo.
La sociedad de los travestis se quita las pelucas, o se las pone.
El tiempo necesita un trasplante de inviernos.
Subimos al autobús. Un tigre de peluche
y abril mordiendo mis cuencas.

Abril , símbolo de la primera juventud. Las imágenes que yo recojo de tu poema son de resignación ante la pérdida, ese ser enjaulado y etiquetado que se disuelve en sí mismo ante la implacable certeza del tiempo. Me han encantado las imágenes que usas para representar la mansedumbre con que el animal domesticado sucumbe...
Aplausos, es fantástico!

Palmira
 
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