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Abrazarte

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Naciste en mis ojos,
y yo nací en tus versos,

nacimos juntos,
casi al mismo instante que el deseo,

viramos vivaces,
hacia el sol de nuestros vientres,

nacimos en la noche,
rodeados de luz frágil,

lágrima primera,
fue el conocerte mortal,

y a su vez mi canto,
logró penetrar nuestro horizonte,

acariciamos nuestros cuerpos,
con la tinta de nuestras lenguas,

fusionamos nuestros pensares,

y me dejas abierta tu alma,

para enseñarme a no morir,

abstractas maneras
que tienen nuestras cimas
de elevarnos con placer,

distancias corpóreas,

cercanía mental,

en las praderas de un edén perfecto,
nos dejaremos conquistar
por nuestros sentidos inducidos

a entendernos como astros,

así mismos, girasoles,

que se buscan y se admiran,

hasta brotar,
por fuerza de la perseverancia,

uno al lado del otro,

abrazados de raíz.










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Naciste en mis ojos,
y yo nací en tus versos,

nacimos juntos,
casi al mismo instante que el deseo,

viramos vivaces,
hacia el sol de nuestros vientres,

nacimos en la noche,
rodeados de luz frágil,

lágrima primera,
fue el conocerte mortal,

y a su vez mi canto,
logró penetrar nuestro horizonte,

acariciamos nuestros cuerpos,
con la tinta de nuestras lenguas,

fusionamos nuestros pensares,

y me dejas abierta tu alma,

para enseñarme a no morir,

abstractas maneras
que tienen nuestras cimas
de elevarnos con placer,

distancias corpóreas,

cercanía mental,

en las praderas de un edén perfecto,
nos dejaremos conquistar
por nuestros sentidos inducidos

a entendernos como astros,

así mismos, girasoles,

que se buscan y se admiran,

hasta brotar,
por fuerza de la perseverancia,

uno al lado del otro,

abrazados de raíz.










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Así es el amor verdadero, la fusión de almas y cuerpos en una relación.

Saludos
 
Naciste en mis ojos,
y yo nací en tus versos,

nacimos juntos,
casi al mismo instante que el deseo,

viramos vivaces,
hacia el sol de nuestros vientres,

nacimos en la noche,
rodeados de luz frágil,

lágrima primera,
fue el conocerte mortal,

y a su vez mi canto,
logró penetrar nuestro horizonte,

acariciamos nuestros cuerpos,
con la tinta de nuestras lenguas,

fusionamos nuestros pensares,

y me dejas abierta tu alma,

para enseñarme a no morir,

abstractas maneras
que tienen nuestras cimas
de elevarnos con placer,

distancias corpóreas,

cercanía mental,

en las praderas de un edén perfecto,
nos dejaremos conquistar
por nuestros sentidos inducidos

a entendernos como astros,

así mismos, girasoles,

que se buscan y se admiran,

hasta brotar,
por fuerza de la perseverancia,

uno al lado del otro,

abrazados de raíz.










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Unos versos muy lindos.
Saludos.
 
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