guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Sus manos se hundían en la tierra húmeda
para luego empujar las sobras de su cuerpo.
Él repetía la misma acción perpetua,
siempre en dirección contraria a mi silueta,
mientras yo, cual león parido por el mismo sol,
lo observaba con el tedio de un saciado cazador.
La sangre, su sangre, goteaba entre mis dedos
formando una ciénaga de rubís líquidos.
Sus intestinos, expuestos a la miseria del polvo,
dibujaban el trazo que unía sus restos fétidos
con la salvaje grandeza de mi instinto.
El astro caía tras mi cabeza cual corona de luz
y las setas comenzaron a invadir sus restos;
la tierra reclamaba aquello que es suyo por derecho
y la muerte dio vida en aquel samsara deshonroso.
para luego empujar las sobras de su cuerpo.
Él repetía la misma acción perpetua,
siempre en dirección contraria a mi silueta,
mientras yo, cual león parido por el mismo sol,
lo observaba con el tedio de un saciado cazador.
La sangre, su sangre, goteaba entre mis dedos
formando una ciénaga de rubís líquidos.
Sus intestinos, expuestos a la miseria del polvo,
dibujaban el trazo que unía sus restos fétidos
con la salvaje grandeza de mi instinto.
El astro caía tras mi cabeza cual corona de luz
y las setas comenzaron a invadir sus restos;
la tierra reclamaba aquello que es suyo por derecho
y la muerte dio vida en aquel samsara deshonroso.
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