ABIERTA LA ESPIRAL
Abierta la espiral donde me acojo
íntimo su centro inaccesible
que comparto con músicas y un piojo
terrible deidad de gestación imposible
Volar hacia un infinito
cuyo extremo no se alcanza
centrífuga emoción que es puro grito
y carga mis alas de esperanza
Azul y sobre azul un terror vívido
abandonado por estrellas y faquires
soy nube pura o ángel lívido
desangrado de luces y sentires
Aguardo la noche y sus entrañas
soy centro accidental y periferia
acudo al aquelarre en las montañas
vistiendo solamente mi miseria.
Adoro a la amapola roja diosa
metáfora de heridas y de llamas
carne condensada de la rosa
tenue prólogo de grandes dramas.
Avanzo con mi brújula oscilante
sin norte fijo y sin camino señalado
desierto soy y arduo caminante
sólo por hienas acompañado.
Transito la planicie de cumbres sin montañas
entre el granito adusto y la pizarra quejumbrosa
errabundo sin final quemadas las pestañas
sólo aspiro a ser el sueño de alguna mujer hermosa
Ante mí se yergue el palacio singular
Semíramis me invita tras sus velos
abandono mi cuerpo para entrar
y libar en ella mis consuelos.
Abierta la espiral donde me acojo
íntimo su centro inaccesible
que comparto con músicas y un piojo
terrible deidad de gestación imposible
Volar hacia un infinito
cuyo extremo no se alcanza
centrífuga emoción que es puro grito
y carga mis alas de esperanza
Azul y sobre azul un terror vívido
abandonado por estrellas y faquires
soy nube pura o ángel lívido
desangrado de luces y sentires
Aguardo la noche y sus entrañas
soy centro accidental y periferia
acudo al aquelarre en las montañas
vistiendo solamente mi miseria.
Adoro a la amapola roja diosa
metáfora de heridas y de llamas
carne condensada de la rosa
tenue prólogo de grandes dramas.
Avanzo con mi brújula oscilante
sin norte fijo y sin camino señalado
desierto soy y arduo caminante
sólo por hienas acompañado.
Transito la planicie de cumbres sin montañas
entre el granito adusto y la pizarra quejumbrosa
errabundo sin final quemadas las pestañas
sólo aspiro a ser el sueño de alguna mujer hermosa
Ante mí se yergue el palacio singular
Semíramis me invita tras sus velos
abandono mi cuerpo para entrar
y libar en ella mis consuelos.
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