BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Son los cristales los que se agolpan
afluentes de mi sangre, en los alféizares.
Secuencias de sonidos, voces de otras voces,
esa religiosa meditación, de los relojes,
cuando crujen los grilletes. Son los cristales,
los que aumentan, con su zafiro realmente
constituido, zafando economías ecuestres.
Son los cristales, los que se acumulan, nardos
en las ventanas, de los colegios, en el regazo
de las institutrices. Sonidos ecuánimes, donde
el golpe, resulta más bramido que secuencia-.
©
afluentes de mi sangre, en los alféizares.
Secuencias de sonidos, voces de otras voces,
esa religiosa meditación, de los relojes,
cuando crujen los grilletes. Son los cristales,
los que aumentan, con su zafiro realmente
constituido, zafando economías ecuestres.
Son los cristales, los que se acumulan, nardos
en las ventanas, de los colegios, en el regazo
de las institutrices. Sonidos ecuánimes, donde
el golpe, resulta más bramido que secuencia-.
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