G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Erase un punto en la esquina de un verso
que al cielo clamaba su descontento
por el papel que se le asignó.
“¡Ay, mi Dios, aquí no pinto nada!
La gloria es de las palabras
y a mí me toca ser un perdedor…”
Y un colibrí, que atento lo escuchaba,
muy dulcemente le respondió:
“Tú eres, corazón, su respiro y su pausa;
eres su fin y prolongación.
Sin ti, andarían desordenadas.
Por eso te encomendaron la misión”.
Así, hay también seres en el mundo
que son como pequeños grandes puntos,
aunque no todos sean conscientes
de la importancia de su labor.
La vanagloria se la lleva el viento,
pero en ellos brilla el Creador.
¡Yo soy el respiro de las palabras,
soy su pausa, su fin y prolongación!
G.S.A